El mayor bosque de acebos existente en la Península Ibérica y en Europa meridional está en Soria, ideal para escaparse estas fiestas

 

Al pensar en la Navidad -o bueno- en las fiestas invernales, muy pronto emana ese color rojo pasión, que, casi siempre, llega acompañada de un verde profundo. Enseguida se podría hablar del acebo. Otros lo harán de las flores de pascua, incluso del muérdago si el tema es hablar de plantas relacionadas con esta época.

Estos días, con algunas jornadas para disfrutar del descanso y, por qué no, del turismo, bien merece la pena disfrutar de un paseo en el mayor bosque de acebos existente en la Península Ibérica y de los más grandes del continente europeo.

¿Dónde? En Castilla y León, en las tierras altas de Soria, en el Acebal de Garagüeta.

Para disfrutar de ella a pie, basta con desplazarse hasta la localidad de Gallinero -podemos dejar el vehículo en este municipio-, para emprender una marcha que en menos de 10 kilómetros nos traerá de vuelta al coche. Desde Gallinero parte un camino de unos tres kilómetros en dirección noreste que, entre antiguos cercados de piedra, asciende de forma suave pero progresivamente hasta entrar en un bonito bosque, especialmente atractivo si la nieve hace acto de presencia. Después de este, y pegado al arroyo de Hoya Morlero, se sale a una pista que atraviesa el motivo de nuestra visita: el Acebal de Garagüeta.

Existen distintas rutas también desde las cercanas Arévalo de la Sierra o desde Torrearévalo. Precisamente, en este último pueblo se encuentra el Centro de Interpretación del Arévalo (676 244 166 – 975 214 170), mientras que la Casa del Parque de la Reserva Natural del Acebal de Garagüeta está en Arévalo. De ahí que la visita para disfrutar de la ruta invernal por excelencia pueda llevar aparejada una visita a estos tres pueblos de la Sierra Cebollera.

 

Doscientas hectáreas de acebo

La zona del acebal  dispone de casi 200 hectáreas (180), declarada Reserva Natural por la Junta de Castilla y León, dada su pureza y origen natural. Se sitúa al norte de la provincia de Soria, en el límite con la comarca conocida como Tierras Altas, en un entorno montañoso y cuyo uso ha sido ganadero a lo largo de muchos siglos.

El acebo (Ilex aquifolium) es una especie con porte arbustivo aunque si tiene las debidas condiciones puede alcanzar hasta 10 metros de altura. Sus hojas son planas, con agujas punzantes, sobre todo en las partes bajas del árbol para evitar ser comidas, y de un color perpetuo verde brillante. Nacen de cepas que suelen tener varios pies tanto machos como hembras distinguiéndose estas últimas por sus frutos de color rojo intenso. Al aparecer estos en invierno son el alimento de muchos animales en un periodo en el que escasea la comida y son también una de las razones por las es usado como adorno navideño.

 

Visita gastronómica

El paseo navideño puede ir acompañado de una visita gastronómica a localidades como Almarza, puntal de la comarca, y dónde se pueden degustar los platos más típicos de la zona.

Los restaurantes incluyen en su carta las recetas más tradicionales con platos tan enraizados como la caldereta pastoril, las migas de pan de hogaza, los embutidos y salazones.

También los adobos de la olla de la matanza, los escabechados de caza, las tiernas carnes asadas en horno de leña donde se cuecen el pan y la repostería lugareña.