El espacio de ocio educativo Caracubo en Palencia incorpora en todas sus ofertas una actividad de cocina

 

J. M. DÍAZ

¡Cebolletas! ¡Pepinillos! ¡Qué rico!» Con alborozo recibían las siete pequeñas la noticia de que el primero de los platos que debían elaborar esa tarde era una banderilla de encurtidos, en la que el ingrediente peor recibido resultó el pimiento, castigado casi al ostracismo por parte de todas menos de una, «porque me encanta». Al final, todas tuvieron que incluirlo en su banderilla, porque la función de este particular y festivo taller de cocina no solo es desarrollar en los niños las habilidades culinarias, sino tambén aprender a disfrutar de todos los alimentos, conocer su origen, sus propiedades y las diferentes formas en las que pueden encontrarse.

«Para nosotros es muy importante que aprendan que no solo existen los supermercados, en los que ya todo viene envasado, queremos que sepan que hay tiendas pequeñas, plazas de abastos y otros sitios en los que también pueden comprarse los alimentos y que normalmente son de mejor calidad», explicaba Aurora González, una de las monitoras del espacio Caracubo que, desde el Paseo del Salón de Palencia, ofrece a los padres todo un amplio abanico de posibilidades educativas, lúdicas y culturales para los niños.

Caracubo, que opera durante las mañanas como guardería, se especializa también en fiestas de cumpleaños, temáticas y personalizables, así como en campamentos para las épocas no festivas. Y siempre, en todas sus programaciones, la cocina es una de las actividades preferidas y que cada vez logra mayor auge.

En esta particular fiesta culinaria para este grupito de siete amigas de 8 y 9 años, las pequeñas tuvieron que enfrentarse, en algunos casos por primera vez, al reto de utilizar los grandes cuchillos de cocina para cortar verduras y hortalizas, así como al uso de una sartén con aceite para freir las hamburguesas que ellas mismas tenían que elaborar.

Así, hubo que olvidarse de remilgos y ascos y amasar la carne picada con las manos, añadir huevo, sal, perejil y pan rallado, para después atreverse a soltar la hamburguesa en la sartén, mientras iban preparando el resto de ingredientes. «Yo, queso, no, que no me gusta nada», gritaba una de las niñas; «pues para mí», recalcaba con picardía la compañera de al lado.

A todo esto, las monitoras de Caracubo no apartaban los ojos ni un segundo de lo que pasaba en la mesa. «No cortes trozos tan pequeños, que te vas a cortar los dedos», le advertían a una niña, que contestaba con muchos salero: «es que me gusta arriesgar».

Y así, se marchaba toda una tarde con las manos en la masa, no sin antes dedicar unos minutos a lo que todas estaban esperando. ¿Comer? No, sesión de baile con ‘Lo malo’, de Aitana y Ana Guerra, de ‘Operación Triunfo’.
Juego, diversión, aprendizaje y para casa con la cena hecha.

Cocina en el Caracubo de Palencia