Las fiestas de Navidad es una época ideal para visitar el Restaurante Ávila de la vallisoletana Villabáñez

 

Luces de colores, árboles de Navidad, estrellas, belenes… En esta época del año, pocos son los rincones que no se dejan atrapar por el espíritu navideño. El restaurante Ávila, ubicado en el pequeño municipio vallisoletano de Villabáñez, no es una excepción.

En su interior, nos da la bienvenida un cuidado y esmerado Belén, elaborado a mano por quien se encarga también de los fogones de este familiar establecimiento. Alberto Ávila trabaja codo con codo con su madre, María Victoria, desde que hace dos años, decidieran retomar la actividad del restaurante. «En 2015 mi hijo tuvo claro que seguiría con el negocio, por eso volvimos a dar comidas», explica María Victoria, mientras atiende la barra del bar, que abrieron sus padres en los años noventa.

La especialidad del local son las carnes a la brasa. Elaboran pinchos de lechazo, chuletones, chuletillas, hamburguesa de buey… Aunque uno de los platos que tiene también mucha aceptación es el pulpo a la brasa, apuntan ambos.

Amantes de la buena cocina tradicional han incorporado a su carta unos deliciosos postres caseros. Así encontramos tarta de queso, arroz con leche y la especialidad, helado de piñón. Además, dependiendo de la temporada, varían la opción principal. «En Navidad, por ejemplo, gustan mucho las torrijas», explica Alberto.
El salón comedor tiene capacidad para cuarenta comensales y estos días está presidido por un enorme árbol de Navidad decorado con elementos reciclados. «Las estrellas están hechas con la base de las botellas plástico. Después las hemos pintado y decorado», añade Alberto.

Este joven descubrió en la cocina una forma más de expresar su vena artística, aunque aprovecha cualquier rincón para hacer del restaurante Ávila un lugar acogedor.

En las paredes del comedor lucen varias fotografías del pueblo que ha hecho su hija y un reportaje de El Norte de Castilla. «Esto es de cuando mi padre, Epifanio, rehabilitó hace un par de años, un chozo de pastores de 1714», señala María Victoria mientras su madre ‘Toya’ insiste que «es muy importante conocer nuestro pasado y cómo se hacían las cosas antes». De ella, aprendieron tanto María Victoria como su hijo Alberto, algún que otro truco en los fogones. «Nos enseñó la forma de hacer las gambas al ajillo», sonríe Alberto, «nos quedan muy sabrosas». Otro de los puntos fuertes en su menú, además de las carnes, es el chorizo de matanza casero y el calducho, aunque sólo en época de matanza.

Restaurante Ávila en Villabáñez