La ternera de Ávila o la de Aliste. Quizá el pulpo a la sanabresa o los alubiones del Burgo de Osma sean el mejor pretexto para realizar una visita a estos monumentales lugares de la geografía autonómica

 

1. Burgo de Osma, Soria

La cocina soriana es fundamentalmente una mezcla de lo pastoril y lo ganadero. En Burgo de Osma es típico el asado castellano, aunque debido a la cercanía con Castilla-La Mancha posee algunas influencias y platos adoptados. Típicas son las alubias y las habas de Burgo de Osma (alubiones del Burgo de Osma con oreja). Los cardos de Ágreda. También son típicas las gachas sorianas, así como las migas canas y las migas del pastor (elaborados con pan de hogaza, pimiento verde, aceite, ajo y sal). En el terreno de las setas son populares en los meses de otoño los níscalos a la cazuela, la sopa de setas de cardo con trufas negras de Soria.

2. Ávila

Los crudos inviernos de la provincia requieren de platos contundentes. Famosa es la carne de vacuno procedente de razas avileñas, siendo el popularmente denominado chuletón de Ávila (chuletón a la parrilla) uno de los más conocidos. Las patatas revolconas (denominadas también patatas meneás) son un plato de puré de patatas típico, al que se añade pimentón y productos cárnicos de la matanza. Es un plato que se sirve caliente, que tradicionalmente era comida humilde de campesinos castellanos, que ha evolucionado a servirse en pequeñas raciones como tapas.


3. Puebla de Sanabria, Zamora

La gastronomía de Puebla, al igual que la del resto de Sanabria, está basada principalmente por los recursos de la tierra y de las aguas de su entorno. Destaca en primer lugar la trucha asalmonada del Lago, pero también la carne de ternera -si es de Aliste, mejor-. La influencia gallega se percibe en el pulpo a la sanabresa, preparado de forma diferente al gallego pero con cierta similitud, siendo su presencia muy frecuente en la romerías, al compás de las gaitas y bailes de esta tierra. Destacan también los habones sanabreses, de delicada textura y excelente sabor. Frecuentes son los diferentes platos de setas de temporada. Además son frecuentes otros alimentos de la zona entre los que destacan las morujas, farinatos, botillos o las rosquillas.


4. Ponferrada

La capital berciana es uno de los destinos gastronómicos más apetecibles y variados dentro de la comunidad. Desde Ponferrada y su majestuoso castillo templario se puede visitar prácticamente todo este gran valle. La naturaleza tiene un gran peso en esta comarca, como se puede experimentarl en el Valle del Silencio, un lugar mágico; o sumergirse en la historia más antigua gracias a las Médulas, antiguas minas romanas declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Si te gusta el enoturismo, hay muchas bodegas visitables en esta zona. Una de las más famosas es el Palacio de Canedo, en Cacabelos, donde se encuentra la bodega Prada a Tope, con sus vinos de la variedad mencia.

5. Toro, Zamora

Las sopas de ajo o el rabo de toro estofado al vino tinto, incluso el bacalao a la tranca son platos típicos que se pueden encontrar en cualquier mesón o restaurante de la localidad toresana, con vistas a la imponente colegiata. Además, tapear en Toro es uno de sus grandes atractivos, al tiempo que paseas por las históricas casas y monumentales edificios. No te pierdas las típicas ‘cazuelitas’ o las mini-hamburguesas al más clásico torrezno.