El Café Dani’s de la segoviana Chañe apuesta por la metamorfosis de los productos de la tierra con una carta que cambia cada semana

 

La exclusividad, la frescura del producto y la rotación semanal en la carta marcan la vanguardista apuesta gastronómica que encontramos en el pequeño municipio segoviano de Chañe. De modesta apariencia exterior, la riqueza de Café Dani’s está en su interior, en los fogones, donde los productos de la tierra sufren una metamorfosis que no deja indiferente a nadie. El encargado de esta experiencia es Daniel Cabrera Sancho, natural de este municipio de 900 habitantes, que tras estudiar Psicología en Madrid, regresó hace varios años para hacerse cargo del negocio familiar junto a su hermana Belén.

Los dos forman un equilibrado tándem. «Nuestra familia lleva muchos años dedicada a la restauración, no sabría decir cuántas generaciones, pero mi padre nos hablaba de su abuelo, así que hace mucho», apunta Belén, quien estudió Turismo y que ahora desarrolla con soltura la función de ‘maître’.

En el menú de degustación, que cambia cada semana, priman los productos propios de la zona de El Carracillo, dónde se concentra el 80% de la producción hortícola de Segovia y los elementos de temporada. «No trabajamos con carta. Buscamos siempre el mejor producto de temporada y en función de eso organizamos la propuesta. Dani habla con el pescadero, el carnicero… Siempre trabajamos con negocios locales» asegura Belén, quien canta una carta diferente cada semana. «Ensalada con pavo y palometas escabechadas de aquí, y naranja y cebolla encurtida, carpaccio de gamba fresca de Huelva con yema de huevo frito y aceite de piñones que también elaboramos aquí», afirma.

En cuestión de platos más contundentes, los propietarios destacan «el bacalao fresco con ciruelas y pasas; y como carne, pastel de manitas de cerdo limpias, deshuesadas y pasadas a la plancha. «Además, de postre hemos presentado plátano caramelizado mousse de limón, almendra garrapiñada y sorbete de piña natural y ron».

Pendientes de la reforma exterior, en su interior los colores del comedor los marcó una acuarela del profesor de pintura de Dani. Por su parte, una calle de la vecina Sacramenia, en tonos pastel con amarillos, verdes y tonalidades blancas, inspiró la decoración del salón; el suelo de pizarra, de otro municipio segoviano, Bernardos.

Tradición, originalidad, modernidad y sobre todo honestidad describen la apuesta de estos hermanos, quienes hacen frente al reto demográfico con una cocina diferente.