Cinco comidas a las que alude Shakespeare en sus obras a propósito del Día Internacional del Teatro

 

Antes de Hamlet, antes de las tragedias isabelinas, de los dramas históricos, incluso de las comedias, capaces de recrear una cena frugal en el interior de una calavera llena de endivias, William Shakespeare -ese nombre que emana en el momento que se habla de teatro para tres de las cuartas partes del planeta- recreó a la perfección la comida de la era de los Tudor.

Con publicaciones como La Cocina de Shakespeare (Shakespeare’s Kitchen), de Francine Segan; o las decenas de estudios sobre la vida del dramaturgo inglés, se destaca el papel de la gastronomía en las obras del escritor británico. Las alusiones a la cocina son continuas, no sólo a los platos, a los condimentos y bebidas, sino también al ámbito doméstico. “Nos encontramos en sus obras que las alusiones a la cocina son extremadamente realistas: están en ellas toda la batería de cocina a la antigua, cacerolas, jarras y jarrones, recipientes para guardar manteca, tamices, coladores, cucharones”, refleja Miguel Guzmán, en afuegolento.com.

En las obras de Shakespeare también se refleja los cambios en la dieta en función del periodo religioso del año. Por ejemplo, durante la Cuaresma debían consumir pescado salado, que se guardaba todo el invierno, y sólo se consideraba digno de ser servido en este momento litúrgico. Por su parte, en la Pascua, el cordero, el cerdo y la ternera eran las carnes principales.

¿Y en verano? En la época estival se volvía a comer más ligeramente y se consumían hortalizas; mientras que en el otoño, por San Miguel, la reina Isabel puso de moda matar un ganso. Por san Martín no se mataba el puerco, sino la res. Eran secadas sus carnes y ahumadas y se conservaban en la chimenea, bajo el hogar, para ser consumidas durante el invierno. El cerdo en cambio, se engordaba durante este invierno y se comía, como hemos señalado por la Pascua de Resurrección, para horror y abominación de los judíos.

Asegura Francine Segan que para los banquetes isabelinos los manteles eran generalmente blancos, mientras que los platos eran de madera, peltre o plata. Y nos descubre el origen de la tostada en la Edad Media. “Se añadieron trozos de pan tostado a las bebidas, de ahí el concepto de tomar una tostada”, afirma la autora.

Las copas de beber estaban hechas de madera, peltre, cuero o plata; estas eran enjuagadas en una cuenca comunitaria y luego pasaban al siguiente huésped de la mesa.

No es de extrañar por tanto, que Romeo bien pudiera conquistar a Julieta mientras la invitaba a degustar unas ricas ciruelas secas con vino; o que Macbeth se gestase mientras el escritor daba rienda suelta a su apetito con un crostini de jengibre o una ensalada de invierno con vinagreta de pasas y alcaparras.

Os dejamos diez platos de la época dorada de la cocina de Shakespeare:

1. Langosta con relleno de pistacho y mantequilla de naranja de Sevilla

2. Ciruelas secas con vino

3. Crostini de jengibre


4. Ensalada de invierno con vinagreta de pasas y alcaparras

5. Cordero esfofado o hervido