Es una de las tapas más demandadas de la cocina española, pero ¿cuáles son sus secretos? ¿Existe algún ingrediente prohibido?

 

La ensaladilla rusa es una de las estrellas de la gastronomía española. No goza del prestigio de otros platos típicos, quizá por su apellido, quizá por su fama de amante de barra y caña rápida. Pero lo cierto es que es una de las más demandadas, basta con un vistazo rápido al mostrador de este u otro local para darse cuenta de que no falla.

Este lunes, Pando Restaurantes, en Sevilla, organizó una sesión de las denominadas ‘Gastro Escuela’. En la mesa redonda de la actividad andaluza estuvieron presentes el experto en gastronomía Javier Compás, además de Diego Ruiz de Terry, director comercial de Grupo San Eloy; Manuel Mediavilla, chef ejecutivo de Pando Restaurantes; y varios blogueros gastronómicos de la ciudad hispalense.

Javier Compás incidió en que la ensaladilla rusa siempre ha tenido dos ingredientes fijos en su receta: la patata y la mayonesa.

Los expertos admitieron que de las múltiples recetas que han poblado la geografía nacional durante años, existe una máxima entre las que presentan gambas y las que no la llevan. Todos los participantes del encuentro se mostraron de acuerdo en que la ensaladilla de gambas ha desbancado en los establecimientos sevillanos a la tradicional ensaladilla rusa. «La rusa admite más ingredientes, como el pimiento morrón o las aceitunas, la de gambas solo debe llevar patata, mayonesa y gambas, por lo que los ingredientes deben ser de muy buena calidad», explicó Javier Compás, quien incidió que “lo que no vale es echarle todo lo que se encuentra en el frigorífico de casa”.

Además, todos los profesionales del sector coincidieron en que el éxito de una buena ensaladilla radica en “una patata bien cocida, preferentemente nueva, y una mayonesa de calidad”. Además, señalaron que usar aceite de girasol en vez de oliva por su suavidad, “también puede marcar la diferencia”.