La sumiller salmantina Sara González no persigue metas, solo que la gente disfrute de una copa de vino

 

“Aquí estamos y poco no es, un año más. Con la firme esperanza de seguir creando sinergias y oportunidades que acerquen cada vez más y mejor el vino a todo tipo de público, evitando convencionalismos y lenguajes que alejan. Siempre con humildad, la que nos hace comprender que nada hemos inventado, pero que quizás sí sea otra la manera en que lo contamos”.

Con este propósito plasmado en redes sociales, comenzó 2018 Sara González Martín, salmantina afincada en Gran Canaria desde 2008, quien desde 2013 regenta La Garnacha de Sara (lagarnachadesara.es), una empresa enfocada a la divulgación del mundo del vino y su cultura a través de eventos temáticos, consultoría, cursos formativos de diferentes niveles y para distinto tipo de público; organización y colaboración en ofertas de ocio y didácticas…

Difusión basada en unas premisas como el uso de “un lenguaje directo, ameno y alejado de convencionalismos”, explica Sara, sumiller titulada, técnico superior en Enología y Maridaje, técnico superior en Comercio y Marketing, técnico formador para el Empleo y formador de Formadores, así como miembro de la Asociación de Sumilleres de Canarias y del Comité de Cata de la DOP Gran Canaria. Con todo este amplio bagaje en la maleta, la salmantina realizó el año pasado 20.000 kilómetros en desplazamientos a la península, donde también desarrolla su trabajo.

“No persigo una meta final, intento que la gente beba más vino y disfrute haciéndolo; es sabido que cuanto más se profundiza en algo, normalmente más se ama y aprecian sus matices. Para ello, además de seguir compitiendo con mí misma, lo difícil y aún bastante masculino que es este mundo y demás tópicos, que lo son, por cierto, busco divertirme y hacer llegar lo que más me gusta de modo en que se note que es verdaderamente así”, refleja la salmantina.

Viste todas sus propuestas “de alegría y simplicidad, pues solo jugando aprendemos y fijamos los conocimientos. Huyo del esfuerzo sacrificado y busco el esfuerzo lúdico, que también es esfuerzo, pero con alguna risa más”, indica Sara.

 

¿Por qué la garnacha?

La elección de una variedad de uva como la garnacha para el nombre de su empresa va más allá de una sencilla identificación del negocio. Se trata más bien de mostrar la filosofía y la dinámica del mismo. “La garnacha es una de las variedades más adaptables, capaz de referenciar el terreno con fidelidad donde está plantada. Es versátil como pocas y resistente”. “Esa es la idea”, anota Sara, “trabajar abarcando diferentes ámbitos y siendo versátil y dúctil a las necesidades del consumidor, con ideas y proyectos adaptables”.

“Amo lo que nos define como territorio y el vino es parte íntima del devenir de los pueblos y su identidad y me encanta contarlo”. Y, como también dejó escrito en redes a comienzos de año: “en 2018 nuevos amigos contarán con La Garnacha de Sara para aprender divirtiéndose, para brindar en compañía sin que su edad, formación, kilómetros o poder adquisitivo les aleje del ocio y cultura de calidad en torno al vino. 365 nuevas oportunidades de descorchar nos esperan, no nos quiten ojo”.