Jóvenes de Zamora aúnan gastronomía y Semana Santa como valores más importantes de la tierra en la asociación La Santa Merienda

 

Son jóvenes, ‘semanasanteros’ y amantes de la gastronomía. «Apasionados de lo nuestro», resumen en su lema. Pertenecen a la Asociación Cultural Gastronómica La Santa Merienda de Zamora, nombre que toman en honor a las populares meriendas que sirven de descanso en las grandes procesiones de la tarde del Jueves y Viernes Santo en la ciudad. Crearon la asociación cultural en 2015 para unir y realzar durante todo el año la Semana Santa y la gastronomía, con el objetivo de contribuir al desarrollo cultural de la ciudad y de que el mundo exterior conozca lo que hay en Zamora.

La idea surgió de las meriendas populares de Semana Santa en las que varios grupos de amigos se unían año tras año desde 2011. «Nos preguntamos ¿por qué este tiempo que pasamos Jueves y Viernes Santo no lo podemos hacer el resto del año con productos de la tierra?», recuerda el presidente, Víctor Samuel Prieto.

El germen de la asociación fueron tres amigos y ahora son 44 jóvenes, de entre 25 a 40 años, los que pertenecen a La Santa Merienda. Algunos de ellos son hermanos de una o de varias cofradías, otros son cargadores bajo los banzos de los pasos y los que no procesional se confiesan hermanos de acera.

En los días grandes de la Semana Santa desfilan con hábitos, túnicas y capas, sujetan faroles, cruces y varas, ciñen cíngulos y cuelgan medallones al cuello, pero también hacen parada para coger fuerzas en las populares meriendas, para degustar unas sopas de ajo en la mañana del Viernes Santo, salir de vinos, pinchos y tapas, o sentarse a la mesa para satisfacer el apetito entre desfile y desfile.

Tienen su sede en el Café Medieval, que regenta Abel Merchán, uno de los socios de La Santa Merienda. En esta ocasión, se reúnen en el bar Depicoteo Tapas y Vinos de Zamora, donde celebran a menudo actividades porque es uno de los establecimientos hosteleros, además de bodegas, que apoyan la iniciativa.

Su propietario y chef, Adolfo Gómez, les ha preparado una cena con productos típicos de estas fechas. Son platos en miniatura para hacer la degustación más divertida. Embutido, queso y un torrezno para comenzar, bacalao a la tranca, que en Zamora se hace con una especie de ajoarriero; entrecot de Ternera de Aliste y de postre, leche frita con una crema tostada por debajo. Sobre la mesa y en las copas, vino de la Denominación de Origen Toro, con el que brindan por la celebración de la Semana Santa.

Explican que les une esta celebración, como pilar y acontecimiento más importante de la cultura zamorana, y la gastronomía. Se nota que juntos disfrutan y lo pasan bien, que son amigos. Creen que es lo principal, «que seamos amigos, pasarlo bien y hacer algo por la tierra, promocionar Zamora y sus productos», destaca David Rodríguez, tesorero de la entidad.

La Santa Merienda

Lucen en la solapa y en el jersey la insignia de La Santa Merienda, formada por el cimborrio de la Catedral de Zamora, la bandera de la ciudad, que se conoce como Seña Bermeja, y una cuchara, en esa unión de cultura y gastronomía por la que apuestan.

A lo largo del año organizan conferencias, degustaciones y catas de productos zamoranos, como vino, queso, chocolate, cerveza artesana o vermú, y han asistido a presentaciones de cocina en restaurantes y hoteles. También han visitado bodegas, destilerías, lagares de miel y otras industrias de alimentación, además de acercarse al patrimonio cultural y participar en otras semanas santas de la provincia. En las redes sociales y el blog de la asociación comparten sus actividades, noticias, recomendaciones y experiencias.

El gran momento, quizá el más importante del año, es la merienda que organizan en la tarde del Jueves Santo, en la que instalan una gran mesa en la plaza de Arias Gonzalo, próxima a la Catedral, y hacen una exaltación de productos típicos de la tierra.

¿Y qué hace falta para entrar a formar parte de La Santa Merienda? Explica el presidente que hay que tener más de 18 años y que a la persona le guste compartir momentos con gente, la comida, el arte, la cultura y la Semana Santa; y estar avalado por un socio.

Una de las iniciativas de La Santa Merienda es la edición de un itinerario con el recorrido de las procesiones. Éste es especial porque, además de la información básica de los desfiles, recomienda dónde ir y qué tomar por la zona por la que transcurre la procesión y recoge reseñas sobre especialidades y platos típicos de la época.
«Lo que más nos importa es vender Zamora. Gastronomía y Semana Santa, que es lo que nosotros tratamos de aunar, son dos cosas que juntas tendrían un margen de explotación muy grande y no se está haciendo», explica Jaime Rebollo, vocal de Gastronomía de la asociación.

Además, quieren extender su actividad fuera de las fronteras de la provincia, probar en sus actividades y reuniones productos de otros lugares de la comunidad y salir a conocer la gastronomía, el patrimonio y las semanas santas de Castilla y León. «Es por curiosidad. Queremos que nos cuenten lo peculiar de ellos y nosotros contar lo nuestro», asegura Jaime Rebollo.

Los miembros de la Santa Merienda sueñan a lo grande y también les gustaría importar a Zamora el modelo de las sociedades gastronómicas del País Vasco y ser un referente en la ciudad y una especie de agente turístico al que zamoranos y visitantes puedan acudir para pedir recomendaciones gastronómicas. «Lo haríamos desinteresadamente, por amor a la tierra y por promocionar la ciudad, que buena falta hace muchas veces», asegura el presidente.