Antompindi Cocagne, conocida como Chef Anto, es embajadora de la gastronomía de su país natal, Gabón

 

Se define como una persona normal, pero con 15 años montó su primera empresa de ‘muffins’. Hizo frente a la oposición inicial paterna para perseguir su sueño y convertirse en chef. Dejó su Gabón natal con 19 años para formarse en las escuelas de cocina parisinas y es la primera cocinera negra finalista en el concurso gastronómico la Cuillère d’ Or 2018, un certamen que pone en valor el talento femenino en los fogones.

Antompindi Cocagne o Chef Anto impartió una clase magistral en la Escuela de Hostelería y Turismo Alcazarén de Valladolid, donde demostró que los límites están dónde uno quiera dibujarlos. «Es importante que vivamos nuestros propios sueños. Si es la cocina, ve a por ello. Si lo que te hace feliz es tu jardín, pues cuídalo. Pero nunca dejes de hacer lo que te gusta». Este es el mensaje que lanza a las jóvenes generaciones, pero especialmente a las mujeres. De familia de ingenieros, sus inicios no fueron fáciles. «Cuando dije que quería ser cocinera mis padres se quedaron en ‘shock’», explica. «Mi padre no veía que fuese una profesión lo suficientemente ambiciosa».

Ahora, afincada en París y con su propia empresa, viaja por todo el mundo. Anto ha conseguido colocar la «esencia de la gastronomía africana» en cada una de sus creaciones. Su ambición personal, apunta en su carta de presentación, es «simplemente romper las barreras que nos separan, reunirnos y compartir la gastronomía».

En su cocina no falta la pimienta de Camerún y una especie de cebolla que utiliza en las salsas, «no hay nada similar en Europa», sonríe. Y aunque de España le encantan las tapas, reconoce que su plato favorito es la pasta. Profesional en la cocina, explica que el secreto de la eficacia está en la concentración y el orden porque cuando se trabaja bajo presión todo el mundo tiene que tener claro cuál es su función. Pero también practica la cocina relajada «cuando estoy en casa, escucho música de mi país. Os recomiendo, Pierre Claver Akendengue, y su tema ‘Azeva’. La música es otra de sus pasiones. Conoció a su marido en un coro de góspel en París. «No canto tanto como me gustaría, pero bueno, lo hago cuando estoy sola», dice tímidamente.

Embajadora de la cocina de su país, trabaja con la embajada francesa en Gabón, en un proyecto para la emancipación de la mujer. Su próximo objetivo es sacar una marca de utensilios de cocina elaborados artesanalmente por asociaciones de mujeres gabonesas «para promover actividades que permitan a las mujeres de Gabón tener su propia autonomía», señala.