El restaurante Rincón del Pasado, en la burgalesa Fuentenebro, une gastronomía, con rutas guiadas y la organización de catas

 

Superada la mayoría de edad, el restaurante El Rincón del Pasado acaba de cumplir 19 años y estrena nueva etapa en la que combinan a la perfección tres experiencias: excursión al aire libre, gastronomía e instrucción sobre la tradición vinícola.

De esta experiencia pensada para familias o grupos de amigos se encarga su propietaria, Begoña López Narro. Nos situamos en Fuentenebro, al sur de la provincia de Burgos, en un municipio con apenas 140 habitantes. Natural de un pueblo de Córdoba y delineante de profesión, Begoña ha pasado toda su vida en Fuentenebro y desde que abriera las puertas del restaurante en 1998, junto a su pareja -que falleció hace seis años-, su objetivo ha sido cumplir con el lema «que no te lo cuenten, vívelo». Una frase que deja de ser eslogan y se convierte en una realidad una vez cruzas la puerta de El Rincón del Pasado.

Un solo salón comedor con capacidad para medio centenar de personas está abrigado en sus paredes por una abrumadora colección de objetos, recuerdos e historias. «Nos gusta mucho coleccionar, y con el paso de los años hemos ido decorando».

La cocina destaca por la especialidad de la casa: el rabo de toro y el bacalao con tomate, escapando del lechazo tradicional de la zona. Aunque la carta es abierta, también encontramos milhojas de foie con manzana, unos escabechados, unos raviolis de remolacha con langostinos… «Es una cocina diferente, porque hay que ofrecer algo distinto para que vengan a este pueblo», asegura Begoña. Su abuela y sus padres fueron su influencia y recuerda sobre todo las rosquillas de su infancia. «Cada uno tiene su secreto, pero yo las hago siguiendo la receta de mi abuela y las saco para acompañar los chupitos». Trabaja bajo reserva, «sobre todo para grupos». «Además, tenemos karaoke, hacemos catas, rutas de senderismo y visitas al museo del vino que hemos puesto en marcha», añade.

Amante de la naturaleza, hace las veces de guía por las minas que fueron explotadas en los años sesenta. «Además, así abrimos apetito», sonríe. También organiza catas en el pequeño museo del vino donde recrea los pasos en la elaboración, las herramientas para decantar, una colección de corchos, etiquetas y demás elementos.

Por su puesto, no falta banda sonora en el recorrido. La propuesta de El Rincón del Pasado es un ‘carpe diem’ al medio rural, pensado para disfrutar y mantener viva la llama de los pueblos.