Porque no todos los enamorados son iguales, tampoco lo es su forma de viajar, ni sus destinos

 

San Valentín es sinónimo de romanticismo. Pero cada vez más las parejas se salen de un único patrón y el amor es entendido y celebrado de muy diversas formas. El portal Destinia han realizado un curioso estudio, que aunque no es científico, se basa en diversos perfile de consumidores.

Pareja romántica: Lo sabemos, es un clásico, pero como todo clásico es eterno. Para este tipo de parejas que asocian San Valentín con cena con velas y paseos a la luz de la luna, qué mejor destino que París, la ciudad del amor y de la luz. Todo por un beso desde Pont Neuf o en lo alto de la Torre Eiffel. Otra interesante opción para amantes old style es Praga, no en vano la autoridad de promoción turística de la ciudad ha creado un site llamado ‘Praga para enamorados’. La mejor recomendación: un paseo nocturno por el Castillo de Praga (Pražský Hrad), considerado como el recinto más extenso del mundo, antigua sede de los reyes de Bohemia y uno de los monumentos históricos más importantes del país. Por la noche se ilumina con farolillos y la estampa es espectacular.

Pareja desde que éramos niños: Vamos, los que se conocieron a los dieciocho años –o antes– y desde entonces no se han separado. Llevar toda la vida juntos exige poner una nota de emoción y sorpresa, y qué mejor destino que Marruecos. Está cerca, es un destino barato y culturalmente exótico para un occidental. Ninguna pareja puede resistirse a los encantos de la plaza Jemaa el-Fna de Marrakech –es el epicentro de la ciudad las 24 horas del día– y acercarse hasta la gran duna del desierto en Merzouga es garantía de vivir una experiencia única.

Recién emparejados: Para los que acaban de iniciarse en la aventura amorosa como pareja y todavía están en (cuasi) permanente estado de embelesamiento, un destino que les viene como anillo al dedo es Venecia. En esta ciudad turística por excelencia es posible, aunque no lo parezca, encontrar plazoletas y rincones donde sentirte aislado de la multitud que recorre sus calles y canales. La ciudad sorprende, para bien. Incluso han sabido darle la vuelta al pasado oscuro del Puente de los Suspiros –de los condenados– a punto romántico de encuentro de enamorados a bordo de góndolas.

Pareja de relación abierta (swingers y otras tribus): Para los amantes que tengan un sentido más amplio del concepto ‘pareja’ y para aquellos para los que la monogamia es una norma cultural que no siempre hay que seguir, las sugerencias pasan desde una escapada a Ámsterdam, ciudad del sexo por excelencia –no todo su atractivo se basa en el Barrio Rojo, que ahí están iconos como los canales, el Rijksmuseum o el Museo de Van Gogh, o casa de Ana Frank–; a un fin de semana en un hotel para “adultos que buscan placer” como el Mirage Swingers en Maspalomas (Canarias). Solo se admiten mayores de 21 años y tienen un reglamento que hay que cumplir para poder alojarte –entre otros requisitos, no se pueden hacer fotos y exigen que ambos miembros de la pareja den su consentimiento–.

Pareja gay: Madrid acoge este año la cita mundial del World Pride 2017. Aunque el evento es en verano –del 23 de junio al 2 de julio–, acercarse antes te permitirá disfrutar del destino sin tantas aglomeraciones –en el barrio de Chueca siempre hay actividades y la ciudad tiene alojamientos gay-friendly–. Otra opción es embarcarse en un crucero gay por el Mediterráneo.

Pareja ‘cultureta’: Lo sabemos, las opciones pueden ser múltiples, pero si queremos salirnos de los circuitos clásicos, una sugerencia poco conocida es visitar Antequera y su dolmen de Menga, un monumento megalítico declarado Patrimonio Mundial y Bien de Interés Cultural por la Unesco el pasado año. Fuera de nuestras fronteras, una escapada a Aarhus (Dinamarca), una de las dos ciudades que este año gozan del título de Capital Europea de la Cultura y a la sazón, una de las urbes más antiguas del país –tiene un museo al aire libre que es único–.

Pareja aventurera: Para los que busquen esa dosis extra de adrenalina, pero sin caer en deportes megaextremos ni ser surferos de pro, la mejor sugerencia dentro de nuestras fronteras es hacer barranquismo en las Gloces (Huesca), cruzar el Caminito del Rey (Málaga) o lanzarse por la tirolina más larga de España –1.300 metros de longitud y 150 metros de desnivel– en Cabezón del Pisuerga (Valladolid).

Pareja ‘geek-frikies’: El paraíso del frikismo por excelencia es Tokio. Akihabara es el barrio o la ciudad electrónica donde podrás encontrar las cosas más insospechadas y en Odaiba, un grupo de islas artificiales, se encuentra la noria más grande del mundo y un parque temático dedicado exclusivamente a la tecnología. En la capital nipona podrás transformarte en un personaje manga –hay desde sex shops hasta museos–, bailar con robots, darte un atracón de sushi y dormir en hoteles cápsula. Si este destino te pilla muy lejos para hacerte una escapada –además, Tokio es un destino caro, reconozcámoslo–, siempre está bien hacerse una ruta por los parajes de Juego de Tronos por España (las Bardenas Reales de Navarra, la plaza de toros de Osuna en Sevilla; el Castillo de Zafra en Guadalajara…).

Pareja ‘foodie’: Sí, puede ser una obviedad, pero en cualquier parte de España se come bien, muy bien. Pero puestos a tener que elegir, la recomendación se la lleva esta vez Huelva, que para eso es la Capital Española de Gastronomía. Mojama, jabugo, gambas y coquinas…, el lisado de manjares puede ser interminable.

Pareja nocturna: Berlín, sin duda. Por algo se le conoce como capital mundial del techno. La urbe es un destino que sacia el apetito de cualquier viajero pero su oferta lúdica es un aliciente de gran peso. Al margen de locales de música electrónica, si sabes dónde buscar, encontrarás garitos de cualquier estilo… y fiestas secretas en las que podrás entrar si vas de la mano de un lugareño –hay webs que te ayudan–.

Pareja ecofriendly: Si dejarte caer por alguno de los santuarios naturales más emblemáticos del mundo, como las Islas Galápagos (Ecuador) o el Parque Marino de la Gran barrera de arrecifes (Australia), se escapa de tus posibilidades, no desesperes, porque hay paraísos más cercanos. Por ejemplo, Lanzarote que, además de ser Reserva de la Biosfera, cuenta con el Parque Nacional de Timanfaya y presume de la certificación Biosphere Responsible Tourism. Turismo sostenible 100%.

Pareja loca por las compras: Nueva York, Hong Kong y Dubái son tres santuarios para los compradores compulsivos. Más cerca y aprovechando que se espera que la libra se deprecie, Londres es el sitio ideal para hacer shopping. Desde los artículos de lujo de Mayfair y los trajes hechos a mano de Savile Row hasta las cosas más variopintas en Convent Garden o en los mercadillos de Portobello y Candem Town, pasando por Harrods o Westfield. Hacemos mención especial a Old Spitalfields Market, enclave de anticuarios, tiendas de moda, diseño y discos y restaurantes que está de moda.