El Restaurante El Kikillo en la zamorana Villanueva de Azoague apuesta por platos tradicionales y la comida de temporada

 

El próximo 1 de febrero cumplirá su segundo aniversario como restaurante El Kikillo, antes fue Casa Conchi, hasta que sus propietarios se jubilaron y decidieron ceder el testigo. Ubicado enfrente a la azucarera de Villanueva de Azoague, municipio zamorano de apenas 330 habitantes y muy próximo a Benavente, El Kikillo ofrece ahora una renovada carta basada en el producto de la zona y la cocina tradicional. De los fogones se encarga Kiko Corado, que cuenta en esta nueva aventura con Nuria Gómez. «Yo llevó desde los 15 años en la hostelería, pero mi mujer se estrenaba en este duro mundo», apunta Kiko mientras reconoce el riesgo de emprender un nuevo negocio en «tiempos de incertidumbre».

Las especialidades son el arroz con bogavante, las carnes a la parrilla, como el chuletón y churrasco. «En esta zona tenemos la excelente ternera de Aliste y hay que aprovecharla», y las ancas de rana, en temporada. Éste último plato, típico de Benavente y La Bañeza, goza de muy buena acogida, como apunta Kiko. «El que las prueba, repite. Su sabor no tiene nada que ver con la ternera o el pollo, es un sabor particular». Las prepara guisadas y aunque se pueden comprar de piscifactoría o criaderos, prefiere incorporarlas en su carta en su época, durante el verano.

En cuanto a los postres, trabajan los caseros, como el arroz con leche, natillas, flan de queso, tarta de queso de arándanos.

De familia hostelera, Kiko tiene claro que un buen cocinero «tiene que tener sobre todo ganas de trabajar e ilusión». Amante de la cocina moderna, considera esencial formarse también en la tradicional.

Kiko explica que sus clientes durante la semana son trabajadores, camioneros y albañiles debido al fácil acceso. «Tenemos aquí al lado una zona de aparcamiento amplia donde pueden dejar sus vehículos». Y los fines de semana «se acerca gente por recomendaciones, el boca-oreja», aseguran. Y este es el principal objetivo de El Kikillo, que se asienta poco a poco con el deseo de que «la gente salga satisfecha y repita. La mejor publicidad para nosotros son las recomendaciones, aunque sea imposible quedar bien con todo el mundo, lo intentamos», concluye Kiko sonriendo.