Los médicos recomiendan beber aunque no se tenga ganas, y recuerdan que la cantidad se aumenta si se trata de sujetos con mucha actividad

 

En verano, cuando el calor aprieta. el consumo de agua suele incrementarse, pero no siempre en la cantidad necesaria para que el organismo funcione correctamente.

Los médicos defienden que en un sujeto normal, el consumo diario debe ser de al menos dos litros de agua. Esta cantidad se incrementa en el caso de que el individuo tenga una actividad importante, como puede ser la práctica deportiva o en el caso de una sudoración importante.

Los expertos también inciden en que no es necesario llegar a tener sed para beber, incidiendo en este punto, ya que recomiendan beber de forma equilibrada, sin atracones tras una deshidratación o tras la práctica deportiva.

Pero, ¿qué ocurre si no bebemos agua? Podemos sufrir bajadas de tensión, con la consiguiente pérdida de atención. La falta de hidratación ralentiza nuestra digestión y aumenta la acidez. También pueden aparecer problemas circulatorios, infecciosos y renales.

Ocho ventajas de beber agua

La web de Tierra de Sabor apunta una series de ventajas que favorecen un consumo equilibrado de agua:

1.- Favorece la digestión, previene el estreñimiento y mantiene el buen funcionamiento de los riñones.

2.- El agua destaca por su aporte de minerales importantes para la salud como calcio, magnesio y flúor:

3.- Calcio en el agua: se absorbe bien, mineralizando huesos y dientes.

4.- Magnesio: Pueden resultar ligeramente laxantes. Ayudan a combatir el estrés.

5.- Flúor: contribuye a prevenir la caries dental.

6.- No contiene calorías, su consumo es recomendable siempre y más aún en dietas para adelgazar.

7.- Es fundamental para excretar sustancias de desecho.

8.- Termorregulador corporal, favorece la eliminación de toxinas a través de la sudoración y la orina.