Pastelería y repostería artesanal para celebrar la noche de Halloween

 

Hasta Jack, el cantarín esqueleto de Pesadilla antes de Navidad, se relamería. El huesudo dibujo animado salivaría una y otra vez al pasar junto a las decenas de bandejas repletas de unos dulces, que pese a que tratan de aterrorizar, terminan por despertar el interés de niños y mayores, gracias a telarañas o dedos sangrantes.

La hornada, elaborada con una precisión artesanal –casi sobrenatural–, con composiciones más propias de Halloween Town –por seguir con el fantasioso mundo de Tim Burton–, que de una ciudad castellana como Valladolid, permite al goloso disfrutar con composiciones únicas. Locura por la blanquecina tez del popular esqueleto del filme de Burton, hecha sobre una pasta recubierta de fondant y en la que los oscuros ojos y la cremallérica boca se dibujan con un manga pastelera que firma la obra de Luis Hernández o Germán José, dos de los reposteros artesanales de El Sayagués.

La panadería repostería de la capital vallisoletana, con raíces en la comarca zamorana, prepara, como otros muchos establecimientos, la llegada de Halloween, la fiesta de ascendencia celta. «Hasta hace poco, la producción era más tradicional, con los huesos de santo o los clásicos buñuelos», reconoce Manuel Villar, propietario de un negocio familiar que ha superado la treintena en los aledaños del céntrico paseo Zorrilla.
Mordiscos funestos para acabar con una galleta coronada con la telaraña más dulce. «Nuestros hijos han sido los primeros que se han entusiasmado. En Halloween van a llevar algunas al colegio», afirma Laila Tejeddine, esposa de Manuel.

Y para completar la obra, dedos que expulsan la sangre más adicta. «Han sido los más difíciles de elaborar», explica Luis Hernández. «Primero hacemos la masa y le damos la forma. Más tarde hay que meterla al horno y, por último, incrustar en uno de los extremos la mitad de una almendra que representa la uña. Ya solo faltaría darle el toque sangriento con la mermelada de fresa», repasa Luis, quien forma equipo de trabajo con Germán y Santiago Díaz.

Miedo o no, lo cierto es que los temores desaparecerán con el bocado más terrorífico y dulce del año. Para morirse.

Dulces terroríficos