En el Restaurante Carolina, en Pedrosillo El Ralo, el cabrito o el cochifrito son imprescindibles

 

En los años setenta la familia Peromato Martín decidió dejar la ciudad, Salamanca, para trasladarse a vivir a Pedrosillo El Ralo, un pueblo en el que ahora residen apenas setenta personas, pero que entonces duplicaba su población. Aquí, en el medio rural, a doce kilómetros de la capital, vieron una oportunidad para mantener a sus diez hijos con un negocio que abría sus puertas en 1975, el Hotel Restaurante Carolina, en honor a la más pequeña de la casa entonces.

Fundado por los reyes de León en la Edad Media, Pedrosillo El Ralo se integra en la comunidad de la Armuña, cuyo principal embajador gastronómico es la lenteja con Indicación Geográfica Protegida. Acompañada por arroces, con jamón o en ensaladas, no es la única especialidad de la cocinera, Irene, quien se encarga de mantener este negocio familiar junto a su hermano Pablo.

En la cocina desde los 14 años, Irene ha aprendido todo lo que sabe de su madre. Marca de la casa son el Cabrito Cochifrito al estilo Carolina, el asado en horno de encina y la merluza al estilo Carolina. «A mi hermana le gusta además introducir cambios en el concepto de cocina tradicional, pero sabiendo siempre lo que vas a comer», explica Pablo, arquitecto de profesión y quien tras perder su trabajo con el inicio de la crisis en 2007, decidió apostar por el negocio familiar.

La última renovación del establecimiento supuso ampliar instalaciones con tres salas comedor y la adecuación de las setenta habitaciones con las que cuenta el hotel.

Restaurante Carolina – Pedrosillo El Ralo