A la escocesa, con vinagreta, con mayonesa o la salsa de pimentón de Ponferrada

 

Limpiar el mejillón, a priori, puede parecer una misión imposible. “Quitar el espartito, puede parecer una de las cosas más complicadas”, explica Javier González, hostelero de La Mejillonera, una de los establecimientos de más fama del tapeo vallisoletano.

Aunque este manjar, como es sabido ni mucho menos ‘emana’ del Pisuerga, lo cierto es que tiene cierta tradición en la capital vallisoletana gracias a la labor de La Mejillonera, firma que abre las puertas de su cocina para descubrir parte de sus secretos en la elaboración de este plato.

“La clave es que tiene que ser fresco y no perder la cadena de frío”, señala González, quien admite que han llegado a contar con 1.000 o 1.500 kilos de mejillones en un día para satisfacer la demanda.

Mejillón a la escocesa, para el invierno; mejillón a la vinagreta, con mayonesa, para le temporada estival… Pero siempre mejillón, con elaboración vallisoletana, pero recogido de las bateas gallegas.

 

En el Bierzo, con salsa de pimentón

No está valorado como se merece por su calidad nutricional y sus posibilidades gastronómicas, el mejillón –gallego, mejor que mejor– es un sabroso molusco que admite numerosas preparaciones culinarias. Si son buenos y es época, lo mejor es al vapor, muy naturales, y con un chorrito de limón.

El proceso es fácil, requiere que se limpien bien –un estropajo de níquel apartado solo para este fin es una buena ayuda–; se retiren las ‘barbas’ e, inmediatamente a la cazuela con un fondo de agua, sin sal añadida, a la que se echan a la espera de que el vapor los abra. Conforme se van haciendo se retiran –el antes o después depende de gustos– y los que permanecen cerrados se desechan.

Merecen especial mención los preparados de la comarca de El Bierzo con la peculiar salsa picante de pimentón. Famosa Ponferrada por ello. Otra forma estupenda de consumirlos es en escabeche, como el de las latas; pero casero. Es mucho más fácil de lo que parece y el resultado es espectacular y duradero. También combinan muy bien con un arroz caldoso, con espaguetis y otras pastas o en una curiosa crema combinado con champiñones.