La espectacular reconversión de La Quinta de Cavia, tradición castellana y fusión internacional

 

Un proyecto de experiencia gourmet y relax es la apuesta decidida de Cristina Muñoz por potenciar y aprovechar los recursos que ofrece el entorno rural del municipio de Cavia, de apenas 200 habitantes, en la provincia de Burgos. Junto a su socio y marido, Víctor García, decidieron hace cinco años, «renovarse o morir» y pasaron de ser el Camping Cavia «un restaurante de carretera que pusieron en marcha mis padres hace 35 años», explica Cristina, a convertirse en Quinta de Cavia.

El proyecto integra turismo rural, ocio y «la buena cocina de mercado». Un establecimiento de ambiente familiar donde degustar una innovadora cocina en la que fusionan lo tradicional con toques de la gastronomía de otros países. Así conviven los platos castellanos como los callos a la burgalesa, la olla podrida, la carrillera y el lechazo asado con otros, como los chipirones rellenos de morcilla con pimientos asados; la ensalada de morcilla con queso de cabra y fresas; el carpaccio de novillo con zumo de naranja y queso de oveja; las carrilleras al vino tinto Ribera; el atún teriyaki; y los postres caseros como el flan de huevo, el tiramisú o el brownie de chocolate.

«Somos artesanos. Aquí no hay nada ni prehecho, ni precocinado», apunta Cristina, quien insiste en la calidad de los productos que ofrecen. Son la segunda generación de esta familia de hosteleros que dio sus primeros pasos pensando en un cliente pasajero. Un perfil que quieren mantener, pero ofreciendo además un «extra» que les anime a disfrutar de este municipio burgalés. «Está bien romper con los estereotipos sobre los restaurantes de ‘camping’. Nosotros mantenemos una base de cocina tradicional y casera pero con un toque diferente», explica Cristina. «Ahora estamos inmersos en la habilitación de un spa y alojamientos para ofrecer una experiencia más completa», añade Víctor.

De esta forma, quieren cerrar un ambicioso proyecto en el medio rural, que se vertebra sobre cinco ejes: la gastronomía, el relax, la piscina, el alojamiento y el ‘camping’.

En esta renovada apuesta por la oferta hostelera «no hay nada al azar. Todo tiene un hilo conductor», y por eso el nuevo nombre del restaurante también tiene su significado. «Una quinta es lo que recibían los campesinos por cuidar una finca. Y por aquí detrás se encuentra una de las principales calzadas romanas, en concreto la Quinta», detalla Víctor.

La Quinta de Cavia