La zamorana Nuria Leal sigue los pasos de la histórica María Pérez de Villanañe y «lucha» cada día en el Hotel Rural Restaurante Las Baronas

 

Corrían los primeros años del siglo XII cuando una valiente mujer llamada María Pérez de Villanañe vencía en el campo de batalla al mismísimo rey Alfonso I de Aragón, apodado ‘El Batallador’, otorgando el triunfo al rey de Castilla Alfonso VII.

De aquella victoriosa hazaña queda hoy el escudo señorial de la familia Varona en el que todavía se puede leer la inscripción ‘Haec est Varon honoris magni digna quae campo et hoc sibi nomen ebellavit et arma regalía tarraconensis provinciae’ (‘Esta Varona digna de gran honor es aquella que en el campo ganó para sí este nombre y las armas reales de la provincia tarraconense’) y que luce en la fachada de la Casa de los Varona, en Santa Cruz de la Salceda (Burgos), lugar donde decidieron residir los descendientes de la ‘Varona Castellana’.

Hoy, 900 años después, en pleno siglo XXI, es otra mujer, Nuria Leal Gago, la que libra a diario su particular batalla en el Hotel Rural Restaurante Las Baronas, por el que decidió apostar hace tres años en un municipio con apenas 170 habitantes censados, situado a 13 kilómetros de Aranda de Duero.

Allí, la rehabilitada Casa de los Varona de finales del siglo XVII se ha convertido en un acogedor hotel rural donde los aromas de la cocina castellana casera despiertan el apetito al comensal. No faltan en su menú rabo de toro estofado, potaje de garbanzos, judiones de La Granja con careta y pies de cerdo guisado, alcachofas con jamón, espárragos trigueros y otras especialidades como bacalao al pisto o arroz con bogavante, sin olvidar que los domingos el plato estrella es el cocido.

La guinda del menú la ponen postres tradicionales como torrijas con miel, manzanas asadas, arroz con leche, tarta de queso, tiramisú o crema catalana.

Nuria lleva desde los 19 años pegada al fuego en el medio rural. «¿Por qué en un pueblo? Porque me gusta. Yo soy de pueblo y soy feliz viviendo aquí», responde con una amplia sonrisa al finalizar el turno de comidas, sentada en una mesa del restaurante, con capacidad para 65 personas, en el que no faltan referencias a su pueblo natal, Cubo del Vino (Zamora), desde donde trajo varios yugos de la familia que cuelgan decorando una de las paredes del comedor. El resto se visten con varios cuadros, en esta ocasión dedicados a los pueblos de Castilla y León, que un artista de la zona presta para su venta.

Ahora, la lucha de esta mujer se ha salido del fogón y no se resigna a ver desaparecer la vida de pueblos «que tanto tienen que ofrecer».

Hoy, como hace nueve siglos la apodada ‘Varona de Castilla’, Natalia, no tardará en embarcarse en una nueva batalla, revitalizar la zona con la reapertura del Museo de los Aromas, el único de Europa, que cerró sus puertas en 2014 y que volverá abrirlas el próximo 18 de marzo porque «hay que seguir siempre hacia adelante».