El solomillo de cerdo a la cazadora, con la posibilidad de incluirle jabalí, es una receta ideal para la época otoñal

 

Un plato contundente, de los de antes. Un guiso de untar pan y en el que además se pueden incluir variaciones al gusto del chef o del comensal. El Solomillo de cerdo a la Cazadora es un plato muy presente en la vida de Nieves López, una madrileña de nacimiento, criada en Burgos y que, desde hace dos décadas, está afincada en Aranda de Duero. «Es un plato de tradición familiar», afirma, al recordar como su abuela congregaba alrededor de la mesa a toda la familia con esta receta que ha traspasado generaciones. «Somos una familia bastante numerosa. Al ser tantos, mi abuela María, cuando nos íbamos a juntar, hacía este plato. Recuerdo que siempre lo dejaba hecho la víspera y así tenía el día libre para disfrutar de nosotros», detalla con nostalgia.

A fecha de hoy, Nieves domina la elaboración de la receta en una alternativa culinaria que considera perfecta para la época otoñal. El plato, además, permite elaborar distintas versiones dependiendo de los gustos y también de los ingredientes de los que disponga cada cocinero. «Las personas que cazan suelen realizarlo con una pieza de jabalí que deja un plato más bravío, con un sabor mucho más fuerte», detalla. Otra de las posibilidades para los aficionados a la micología, coincidiendo con la época de recolección de setas, consiste en añadir al solomillo los hongos recogidos en el monte. Y para los incondicionales del supermercado, o que no tienen tiempo para salir a recoger setas, «también queda bordado y delicioso con unos buenos champiñones».

Intentar cocinar el plato como mínimo la víspera de ser consumido es una de las recomendaciones a tener en cuenta para la elaboración del solomillo de cerdo a la cazadora. «Está mucho mejor cuando se deja reposar varias horas, incluso algún día, para que la carne esté jugosa y sabrosa», indica Nieves. A la hora de degustarlo en la mesa, el secreto está en servir bien calentito, presentado en rodajas con la salsa y guarnición, y disfrutar del manjar. Contundente y otoñal.