El consejero delegado de Vega Sicilia enciende los fogones de su casa familiar en la bodega e invita a Degusta a su mesa

 

Aunque están en superficie, las bóvedas del calado original de la vieja bodega de Vega Sicilia, la que fundó Eloy Lecanda en la segunda mitad del siglo XIX, parece que se adentraran en el interior de la tierra de Castilla para sacar de ella toda su «sabiduría», como presume en uno de sus lemas principales la marca Tempos Vega Sicilia, un icono de la calidad, de la experiencia, de la buena vida… Allí se encuentra el despacho de Pablo Álvarez, en esa simbiosis de lo original con lo tradicional que define el estilo de la casa.

En la antesala, en lugar preferente, el vocero de El Norte de Castilla, el que Vega Sicilia recibió en 2014 en conmemoración de los 160 años del periódico y los 150 de la bodega. Misma raíz. Mismos sueños. «Guardamos con mucho cariño ese premio».

Desde allí hasta la casa familiar, una mansión también de mediados del XIX, apenas hay unos pasos, que discurren entre el trasegar de empleados, operarios, proveedores, clientes, visitantes… todos a ese ritmo garboso de los sin prisa pero sin pausa; el ritmo que marca la Ribera del Duero, donde tan importante es saber esperar como no dormirse en los laureles.