Pasa doce y trece horas en la cocina y ha sido capaz de conseguir, en solo ocho meses desde que abrió ‘Cobo Vintage’, su primera estrella Michelín. Dice que el mérito no es solo suyo sino de todo el equipo que, a pesar de las horas de trabajo, «consigue salir siempre con una sonrisa».

Miguel Cobo se ha convertido en un apasionado de la cocina, una labor que ha descubierto con el tiempo y que le ha permitido desarrollarse como persona y enterrar una juventud que ahora recuerda con humor. Asevera que tiene mucho de vocacional y casi de servicio público pero para él es mucho más: «es ilusión, es creatividad, es una forma de vida».

En la entrevista que publica El Norte de Castilla, en la edición del domingo, este joven cocinero de origen cántabro descubre el objetivo de su cocina, explica cómo ha sido su evolución tanto profesional como personal: «He descubierto que si tienes el fuego a tope todos los días, quemas todo. Hay que ir poco a poco para sacar la esencia», asegura.