Los alumnos de Enología de La Yutera participan en distintos proyectos que ayudan a viticultores y bodegueros a mejorar la calidad de los vinos

 

Como en cualquier laboratorio hay probetas, tubos de ensayo, pipetas, fiolas y vasos de precipitados. En este caso, se trata del Laboratorio de Producción Vegetal de Viticultura de la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias de la Universidad de Valladolid, que se encuentra en el Campus de Palencia (La Yutera), donde se imparte el Grado de Enología desde 1997. Profesores y alumnos investigan para que las bodegas de Castilla y León sean punteras en innovación y, por lo tanto, para que un sector tan importante desde el punto de vista económico y social como el vitivinícola esté a la cabeza del desarrollo, dentro de la industria agroalimentaria de la comunidad autónoma.

El profesor Pedro Martín Peña coordina a un equipo que pretende determinar cómo afectan los estados hídrico y nutricional de la vid a la actividad fotosintética y, a su vez, de qué manera repercute en el rendimiento y en la composición de la uva y, por lo tanto, en la calidad del vino. En la actualidad, los estudios se centran en 20 pequeñas parcelas de viñedo de la variedad tempranillo sin riego, ubicadas en la zona oeste de la Denominación de Origen Ribera del Duero. El seguimiento se realiza en colaboración con Bodegas Emilio Moro y el proyecto está cofinanciado por la Junta de Castilla y León y los Fondos Feder.

El profesor explica que los terrenos de Pesquera de Duero (Valladolid), en los que se sitúan las parcelas analizadas, son suelos calizos, con carencia de hierro (clorosis férrica), por lo que descienden los rendimientos del viñedo. En este caso, según asegura, la suma del estrés hídrico (la falta de agua) y la clorosis férrica, , siempre que no sean excesivos, produce mejores vinos

Dada la falta de lluvias que el año pasado afectó a todos los cultivos, incluida la vid, Pedro Martín Peña argumenta que «en situaciones de sequía la planta cierra los estomas (forman parte de la epidermis de la hoja y permiten el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono) y no hay fotosíntesis. Por otro lado, ayuda a concentrar los nutrientes que hay en las uvas».

Protagonistas

Los vallisoletanos Marina Cuadrillero de Coca y Jairo de Castro Arronte son dos de los alumnos del Grado de Enología que participan en esta investigación para buscar variables que permitan realizar mapas de calidad. Si esas variables se pueden automatizar, se sacará mucho partido. Como ratones de laboratorio van paso a paso, dato a dato. En primer lugar, seleccionaron los racimos en 20 subparcelas de viña (de 20 metros cuadrados cada una) para elaborar 40 microvinificaciones en damajuanas, que se llenaron con diez kilos de uva cada una de ellas y donde se sembraron levaduras para provocar la fermentación alcohólica. En la actualidad, el vino permanece en tarros, donde realizó la fermentación maloláctica. Después se embotellará y se efectuará un análisis sensorial, a través de catas, en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Marina se centra en el análisis del vigor y el rendimiento de la viña. Su compañero Jairo analiza nutrientes, como el potasio y el magnesio. Las investigaciones de ambos forman parte de sus trabajos de fin de grado.

Por su parte, la gallega Yolanda Bouzas Cid, que investiga gracias a un contrato postdoctoral, se ocupa de determinar la presencia de taninos y antocianos, compuestos que durante la fermentación del mosto pasan al vino, aportándole color y estructura, entre otras funciones.

Este es solo un ejemplo de las múltiples investigaciones que llevan a cabo profesores y alumnos en la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias del Campus de Palencia.