El jamón ibérico, beneficioso para fumadores, diabéticos, hipertensos, personas con colesterol elevado, pacientes del corazón y sujetos que han padecido un ictus

 

Joaquín Sabina se olvidó en su clásico ‘Pastillas para no soñar’ del jamón ibérico. “Si lo que quieres es vivir cien años, no pruebes los licores del placer”, comenzaba el cantautor andaluz. Sabina aludía a la plenitud en las relaciones personales, a la necesidad de una vida saludable, sin desengaños ni complicaciones… Pero el cantante español no sabía que el jamón ibérico podría haber sumado una estrofa más en su afamada canción.

Si el artista de Úbeda hubiese conocido el estudio realizado por la Unidad de Endotelio y Medicina Cardiometabólica del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, a buen seguro que habría cantado a ese ‘oro’ de Guijuelo. El informe científico certifica por primera vez que el consumo de jamón ibérico mejora la función endotelial, lo que redundaría en una disminución del riesgo cardiovascular a medio y largo plazo.

Esta investigación, realizada en personas sanas, ha sido publicada por la revista científica ‘The Journal of Nutrition Health and Aging’, y ha estado dirigida por el profesor de Medicina de la Universidad de Alcalá de Henares y responsable de esta Unidad de Endotelio, el doctor José Sabán.

 

Cincuenta gramos al día de jamón

Durante seis semanas, un grupo de la muestra siguió una dieta enriquecida con jamón ibérico, en una cantidad de cincuenta gramos al día, mientras el segundo grupo, de control, no realizó esta ingesta. El doctor Sabán destaca que la revista científica “reconoce la originalidad del trabajo y su evidencia al demostrar que el jamón ibérico tiene efectos positivos directos en la salud vascular”.

“Partimos -explica el investigador cordobés- de la hipótesis de que el jamón ibérico tiene un alto contenido en polifenoles y ácido oleico, dos componentes que por separado tienen mucho aval científico, pero era el momento de atreverse con este alimento, que contiene los dos. Así empezamos el estudio con sujetos sanos”.

Este médico señala que en un endotelio sano “tiene mérito conseguir mejoras; si hubiéramos trabajado sobre población enferma con el endotelio claramente dañado, tal vez el efecto hubiera sido aún mayor, pero eso hay que demostrarlo. Es más difícil mejorar la salud cuando está bien que mejorar algo enfermo”, añade.

El doctor Sabán explica que las mejoras del endotelio se evidenciaron tanto desde el punto de vista bioquímico como hemodinámico. Además, el estudio refleja que los efectos positivos del consumo de jamón permanecieron otras seis semanas tras suspender la ingesta del alimento; esta “memoria endotelial” funciona como beneficio prolongado tras el final de la investigación.

El estudio también indica que el jamón ibérico puede ser introducido en la dieta sin ganar peso o incrementar los niveles de triglicéridos, al menos a corto plazo. Sabán expone el potencial que este trabajo tiene en el campo cardiometabólico y señala que podría beneficiar a fumadores, diabéticos, hipertensos, personas con colesterol elevado, pacientes del corazón, sujetos que han padecido un ictus…, además de influir en el propio envejecimiento, de acuerdo con investigaciones llevadas a cabo en la Universidad de Baltimore (EEUU).

El endotelio, clave en la designación saludable del jamón

“Vivir más y mejor pasa por el cuidado del endotelio”, subraya este investigador. “Estos resultados abren la puerta a que el jamón ibérico deje de apreciarse solo por sus aspectos culinarios y organolépticos para ser considerado también un alimento saludable, al menos en personas sanas, como precisa nuestro estudio”, resalta.

Preguntado si el jamón ibérico puede llegar un día a formar parte de la dieta mediterránea, Sabán precisa que no depende solo de los científicos, sino que también es necesario que la industria del sector se conciencie que para cosechar resultados de este nivel o superiores, debe invertir. Si ello fuera así, no lo descarta. En este sentido, las conclusiones del trabajo publicado señalan que serán necesarias investigaciones más a fondo y a largo plazo para esclarecer los mecanismos implicados en las relaciones entre los nutrientes, la epigenética, el envejecimiento y el endotelio.

Lo dicho, si lo que quieres es vivir cien años, el jamón ibérico puede ser una ayuda -eso sí, con mesura- para convertirse en Matusalén.