Dentro del barrio de Ajates, de origen medieval, se erige la iglesia de San Andrés del siglo XII, declarada monumento nacional

 

Dentro del barrio de Ajates (arrabal de origen medieval dedicado a la cantería), se erige en el segundo cuarto del S.XII la iglesia de San Andrés.

Ejecutada en granito ‘caleño’ (distintivo del románico de la ciudad), está litúrgicamente orientada, con cabecera triabsidiada, que se corresponde con las tres naves con las que se organiza su interior; carece de nave de crucero. En el sobresaliente ábside central, por su rico repertorio figurativo, resaltan los capiteles, y por ser un ejemplar único en el románico capitalino, la arquería ciega en el tramo recto de la cabecera.

La variedad iconográfica de sus capiteles, tanto al interior como al exterior, es la más amplia del románico abulense, relacionándose con los maestros leoneses. Al ábside central le acompañan dos absidiolos, de menor tamaño y composición más sencilla.

La cabecera se cubre con una solución de bóvedas escalonadas decrecientes, de cañón en el tramo recto y de horno en el curvo. En el absidiolo meridional es llamativo el arco lobulado que señala su acceso, exotismo sin paralelo en ningún otro templo abulense del momento.

Al mediodía se abre un vano de medio punto, en el que destaca, en la clave de la arquivolta abocelada, un crismón que, colocado en el  siglo XIII, se considera pionero en la ciudad. Junto a la portada occidental se eleva la torre, adosada a la nave en un momento no anterior al siglo XIV.

San Andrés fue declarada Monumento Nacional en 1923.