Esther Chavarren, ‘coaching’ y experta en terapias naturales, enseña la forma de cocinar la soja texturizada

 

El aspecto visual en el plato es muy similar al del pollo, pero nada más lejos de la realidad. La soja texturizada se ha convertido en una de las apuestas firmes de los vegetarianos y veganos como sustitutivo de la carne. La versatilidad es una de las bazas principales de este producto tan de moda, según detalla Esther Chavarren, muy especializada en las terapias naturales y enamorada de la vida sana. «La soja texturizada puede comprarse en diversos tamaños y mucha gente la utiliza con las mismas funciones que la carne picada. Se usa para elaborar pasta a la boloñesa, canelones, incluso hamburguesas y el resultado final es muy bueno», recomienda.

En su cocina, Esther opta por utilizar la soja en un salteado de verduras, pero entre los ingredientes que utiliza como base, se abre un gran número de posibilidades, siempre ajustándose al gusto de cada comensal. «Yo hago el sofrito con pimiento, calabaza y calabacín, pero se pueden introducir las variedades que uno quiera para que se ajuste a cada paladar: brócoli, zanahoria, puerro, etcétera, lo que se considere oportuno en cada momento», explica convencida de las posibilidades que tiene su plato.

Aunque hasta hace muy poco tiempo, la soja texturizada sólo se podía encontrar en herbolarios y herboristerías, en la actualidad se ha convertido en un producto al que se puede acceder fácilmente y se puede comprar en supermercados y grandes superficies. «También hay que resaltar que se trata de un producto con un precio accesible y económico» y por eso anima a utilizarlo más en las cocinas de casa.

A pesar de que no tiene totalmente desechada la inclusión de carne en su menú, Esther apuesta por abrirse a nuevas posibilidades culinarias que permiten adentrarse en otros productos y diferentes sabores. «Hay todo un mundo en este campo y es interesante ser receptivo e investigar este tipo de recetas».

Soja texturizada