Jesús Sanz y Roberto Da Silva inventan la primera crema de queso, gracias a la investigación

 

La globalización de los mercados abrió la puerta a nuevas oportunidades para el sector agroalimentario pero también supuso nuevos desafíos. ¿Cómo conseguir un valor añadido a tu producto que permita mejorar la competitividad, mantener el empleo y la capacidad exportadora? La respuesta: a través de una apuesta por la colaboración entre empresas, la investigación y el desarrollo. Una solución adoptada por dos empresas familiares de Castilla y León. Una radicada en Serrada, provincia de Valladolid, con experiencia en la elaboración de quesos desde 1952. La otra es una empresa artesana tradicional que desarrolla su actividad en Burgos desde 1925 y referente en la elaboración de morcillas. Ambas han unido fuerzas y acaban de sacar al mercado la primera crema de queso Cardeoveja. Los impulsores de esta iniciativa son Jesús Sanz Esteban de Campoveja y Roberto Da Silva González de Embutidos de Cardeña.

Además de una estrecha amistad, –comparten desde hace años un común interés por la innovación y los avances tecnológicos– a estos dos profesionales les une su inquietud innovadora que se gestó en una crema de queso. «No es un queso de untar. Aquí no partimos de la leche, sino del queso ya curado», señala. Además, añade Roberto empezamos con la esencia del sabor. Un queso de 18 meses lo transformamos en una crema de queso que sabe a 18 meses».

La innovación queda reflejada no sólo en el contenido sino también en el continente. Se trata de un llamativo tubo con dosificador y un logo que combina la Q de Campoveja con un interior pintado con granos de la morcilla de Embutidos de Cardeña. Para el envase se ha empleado aluminio. «Al ser metálico, conseguimos que sea totalmente aséptico y que al mismo tiempo no transmita ningún tipo de sabor a la crema de queso», detalla Roberto. En Embutidos de Cardeña han trabajado este material con éxito en otras líneas de productos así que son quienes se encargan del proceso mecánico.

De la técnica y el tratamiento del queso, se encarga la experimentada Campoveja, con más de 70 años de tradición y reconocimientos internacionales. Jesús reconoce que son muchas horas de trabajo y ensayos. «Llevamos ocho años con labor de investigación, que hemos intensificado en los dos últimos, a pesar de que somos una pequeña quesería». De momento, han elaborado cinco variedades de crema de queso: curado, ahumado, extrafuerte y con boletus.

Pero esto no es más que el principio. Roberto considera fundamental establecer lazos de cooperación y Jesús concluye que «lo que demostramos es que se puede colaborar entre empresas. No todo es competir. Lo que queremos es sumar».