Un grupo de niños zamoranos muestra sus habilidades con la preparación de un guiso de verduras en la escuela ‘Uvas en abril’

 

La cocina para ellos no tiene secretos. Es más, cree su profesora que son dignos de participar en ‘MasterChef’ y de hacer un buen papel. Les encanta trocear cebolla, aunque no aguanten las lágrimas, y les apasiona hacer masas de pan, de empanada, pizza o repostería.

Llegan contentos, y en la zona de recepción de la escuela de cocina ‘Uvas en abril’ de Zamora cambian rápido abrigos por delantales pequeños de colores. Ya saben lo que hay que hacer y se sientan alrededor de la mesa. Uno de los niños participantes pregunta si puede sentarse junto a su amigo, otro que por qué no ha venido Yago. Reparten peladores, tablas y ralladores. Todo de alegres colores, en una cocina en la que pronto aparecen pimientos rojos y verdes y el alegre naranja de las zanahorias.

En esta ocasión, toca guiso de verduras, el primer plato del menú completo que elaboran en cada uno de los talleres. «Cómo huele a pimiento», exclama una de las niñas en la conversación que mantienen los pequeños cocineros mientras preparan las verduras. Utilizan cuchillos romos, ralladores especiales y controlan el manejo de los peladores porque son habituales de los talleres.

Tres años de aula gastronómica

«Los niños están encantados y muy receptivos. Si vienen niños nuevos, les ayudan y eso es un aliciente», explica Violeta Martín Cabañas, que puso en marcha el aula gastronómica en Zamora en el año 2015. Explica que los niños de entre 4 y 12 años que asisten a los talleres infantiles hacen de todo, desde guisos, a una paella, pasta fresca, postres en los que hay que elaborar bizcocho o montar nata o merengue, e incluso limpiar perfectamente un salmón. «Lo hacen todo ellos. Trabajan igual o mejor que los adultos», exclama Violeta, aunque en este caso los participantes necesitan la ayuda de la profesora y de una monitora en la zona de los fuegos y un alza para poder freír o dar vueltas en la cazuela.

Se encargan de leer la receta, de prepararla, emplatarla cada uno en su plato y finalmente, de comerla. Sí, sí, al final de cada taller los niños degustan sus creaciones, incluido el guiso de verduras. «Es alucinante, porque la mayoría de los niños dicen a mí no me gustan los pimientos o no quiero cebolla. Sin embargo, todo lo que cocinan se lo comen o, al menos, lo prueban», explica Violeta Martín.
Los menús que propone el aula gastronómica apuestan por la cocina saludable y suelen incluir verduras y pescado, además de legumbres o ingredientes de la cocina mediterránea. Después del taller, llega el momento de demostrar en casa lo aprendido. El éxito lo tienen asegurado.

Aula de cocina en UVas en abril