Elena Lucas, la cocinera de La Lobita, mantiene desde hace tres años una estrella Michelin

 

Estudió en la Escuela de hostelería de Soria donde conoció a su hoy pareja, y desde entonces tuvo claro que quería dedicarse a la cocina, pero a hacer su cocina: «Honesta, humilde y de raíz, que mezcla los toques de tradición pero que también mira hacia el futuro». Así la define Elena Lucas, la cocinera de La Lobita, en Navaleno (Soria), donde se ha especializado en los menús micológicos y de setas. «Trabajamos todo lo que nos da el campo en temporada», y con ello confeccionan cuatro opciones gastronómicas al año.

Para Elena Lucas la cocina es hoy su pasión y, aunque creció entre fogones porque fue su abuela quien abrió el restaurante que hoy regenta ella, lo cierto es que de pequeña nunca lo valoró. Le encantaba la pintura. Es su otra devoción. «No tengo ningún primer recuerdo de la cocina. Salía de clase y venía corriendo a comer lo que hubiera. Unas cosas me gustaban menos y otras más. Pero de lo que sí me acuerdo es que estaba todo el día pintando. Me apasionaba pintar. Pintaba en cualquier papel. Ahora, cuando llego a casa y veo el caballete, me da una pena… Me ayudaba a evadirme de todo. Me aislaba». Por eso ahora dice que a diario su labor se resume en el hecho de pintar platos que saben a seta.