Nueve de cada diez españoles consumen a diario un producto que cuenta en Castilla y León con dos marcas de garantía, el Pan de Valladolid y la Torta de Aranda

 

Que no nos falte pan… Para muchos un bien de primera necesidad, una adicción, incluso. Es uno de los productos más demandados en el día a día por los españoles. Una mesa sin él puede ser considerada una mesa coja, aunque sean muchos lo que lo señalan como uno de los causantes de echar por tierra decenas de dietas…

Los hay de muchos tipos, hasta de más de trescientas variedades, incluidas las afamadas Pan de Valladolid y Torta de Aranda, ambas con el título de marca de garantía de Castilla y León. Pero a ellas, se podría sumar la demandada hogaza de León o los panes rústicos que se hacen en muchas zonas de Zamora o lo artesanos de Salamanca. ¡Será por panes!

Según la encuesta sobre ‘Hábitos y consumo de pan en España’, nueve de cada diez españoles comen pan, por gusto y también «por tradición gastronómica».

La encuesta, que se ha realizado a más de dos mil personas, indica que el 92,6% de la población ingiere con asiduidad pan. También aporta otros datos interesantes sobre el consumo de pan en nuestro país, como por ejemplo que de los encuestados un 75,1% prefieren el pan blanco por delante de otras variantes como el pan integral, que es consumido por un 28,2%, aunque es una variedad que crece en los hogares españoles.

En este sentido, también hay en muchas zonas de Castilla y León dónde el pan de centeno se ha convertido en una variedad demandada, como por ejemplo en muchos pueblos del oeste zamorano.

Torta de Aranda, variedad que cuenta con una marca de garantía.

Torta de Aranda, variedad que cuenta con una marca de garantía.

En cuanto al formato preferido por los españoles en función de la hora del día, prevalece la barra en todas las franjas horarias, seguida por la baguette, la chapata y el pan de molde. De hecho, hoy en día la hora de la comida es cuando más pan se ingiere y la merienda cuando menos, especialmente porque cada vez se prescinde en mayor medida de ese tentempié. Que lejos nos quedan aquellas meriendas a base de bocata de pan con chocolate, con chorizo, con mantequilla y azúcar…

Un cereal hecho arte

Desde el punto de vista nutricional, la composición del pan es sencilla: agua, sal, levadura y harina. El pan aporta en una cantidad importante hidratos de carbono (58 gramos por 100 gramos), que son los que suministran fundamentalmente las calorías de este alimento (alrededor de 270 calorías por 100 gramos). Las proteínas que aporta a nuestra dieta son de bajo valor biológico (7,8 gramos por 100 gramos).

El aporte de grasas es mínimo, alrededor de 1 gramo por cada 100 gramos; además, las grasas son insaturadas (cardiosaludables), fundamentalmente ácido oléico y linoléico, ya que provienen de las semillas del propio cereal. Con respecto a los micronutrientes, el pan posee algunas trazas de calcio, debido al uso de leche que se utiliza en la elaboración industrial, también aporta hierro, potasio, fósforo y selenio, sin olvidarnos del sodio, aunque de este último mineral su presencia es muy variable dependiendo del tipo de pan. Con respecto al aporte de vitaminas, teniendo en cuenta que la harina la obtenemos a partir de un cereal, el germen del mismo aporta sobre todo dos vitaminas del grupo B, que son: la tiamina, que interviene en el funcionamiento del sistema nervioso, y la niacina, que nos previene de la enfermedad de la pelagra.

El pan también aporta acido fólico y alguna cantidad de carotenoides. A modo de resumen, el pan no engorda más que cualquier otro alimento que aporte la misma cantidad de calorías; por ello no debe restringirse en las dietas, ya que aporta minerales, vitaminas y energía a nuestro organismo. Debemos incorporarlo en nuestra alimentación de una manera racional.