María Victoria Pariente | Enóloga y bodeguera

 

Por mi procedencia calera (gentilicio de las personas nacidas en Rueda), el vino blanco ha sido durante toda mi vida el acompañante natural de cualquier ágape, almuerzo o simple chateo. No podía ser de otra forma en una zona cuyo mayor patrimonio es la uva blanca verdejo. Sin embargo, esta costumbre no era compartida en gran parte de las mesas de nuestro país. Tradicionalmente se ha considerado al blanco en España como aquel vino destinado a paladares neófitos e inexpertos. Y nada más alejado de la realidad. Basta viajar por el mundo para darse cuenta de que aquellas sociedades más maduras en la cultura del vino presentan datos de consumo de vino blanco y tinto muy parejos mientras que aquellas culturas vinícolas incipientes tienden en general al consumo mayoritario de tintos.

Elaboro en la DO Rueda, cuyos vinos suponen el 41% del consumo en nuestro país de vino blanco con denominación de origen, pero gozamos en todo el territorio español de un enorme patrimonio de variedades de uva blanca: Galicia, País Vasco, Cataluña, Castilla y León, Canarias… y ese tesoro único que son los vinos de Jerez. Esta diversidad da lugar en nuestro país a un gran abanico de vinos blancos, hoy a la altura de los mejores del mundo, como franceses, italianos o alemanes; y algunos de ellos de la DO Rueda. Esto no hace más que aportar aún más riqueza a la, ya de por sí, privilegiada gastronomía española.

El vino blanco presenta una versatilidad y capacidad de maridaje sin parangón. ¿Quién no comenzaría con un buen aperitivo a base de jamón ibérico y un vino generoso o un cava? Para luego sentarse a la mesa y compartir un buen marisco con un perfil de vino blanco más fresco y afrutado. Y continuar la comida con un blanco con crianza, de perfil más gastronómico (elaborado en barrica, hormigón, tinajas, foudre). Para acabar, un vino dulce: moscatel, Pedro Ximenez, malvasía…. cualquiera me vale. Anímense, disfruten del vino blanco y él se lo agradecerá realzando sus comidas y reuniones. En todo caso sigan bebiendo vino sin importar su color porque, como dijo Paulo Coelho: “No todo en la vida es de un color o de otro. Miren, si no, el arco iris”.