Mari Luz Lorenzo, repostera artesana del Pan Negro de Mari Luz en La Alberca, promueve la innovación en sus dulces como seña de identidad

 

El Pan Negro de Mari Luz, una coqueta pastelería de La Alberca, en Salamanca, se ha convertido en un reclamo turístico más de un municipio que ostenta el título de conjunto histórico artístico.

Turrones, dulces típicos, rosquillas autóctonas y otros manjares de los amantes de la repostería artesanal poblan un establecimiento que se ubica en el centro de la villa y que rara vez se impregna del silencio místico de esta localidad de corte medievalesco a la vera de la Sierra de Francia. Y es que lo normal es encontrarse con colas para llevarse un souvenir gastronómico, que deja el mejor recuerdo para visitar a Mari Luz.

Sin embargo, si algo llama la atención de los turistas es el turrón de jamón, un producto que Mari Luz ideó hace apenas dos años y que se ha convertido en un reclamo para los visitantes. La repostera quería unir el sabor tan característico de su turrón y el del jamón ibérico, el mejor embajador de la provincia salmantina.

El turrón es una de las cartas de presentación del Pan Negro de Mari Luz, pero a su inventora no le gustaría que a su establecimiento se le recordase solo por este producto, y es que las Teresinas o los turrones de otros sabores han conseguido que este local de La Alberca una tradición e innovación en una fórmula perfecta.