María Luisa Cuevas, gerente de la Bodega Ferratus, abandonó la profesión de abogada para sumergirse en el mundo del vino

 

Una historia única y diferente». Así describe María Luisa Cuevas, gerente de Bodegas Ferratus de Gumiel de Izán (Burgos), su irrupción en el mundo del vino. Sin estar vinculada al sector, no procede de familia de bodegueros o viticultores, hace quince años, la pasión por el vino hizo que comenzara un reto que hoy la ha llevado a liderar una marca reconocida en el panorama vitivinícola.

Tras estudiar la carrera de Derecho, María Luisa ejerció en Madrid como abogada durante varios años, hasta que las circunstancias familiares la hicieron volver a su tierra. En Aranda de Duero, aprovechó su época de maternidad para empezar de una forma casual a adentrarse en los estudios de enología. «Tenía mucho tiempo libre y necesitaba dar un giro a mi vida profesional. Lo que empezó siendo una afición se convirtió en un proyecto muy interesante», recuerda.

De esa manera, junto a su hermano, hizo realidad el sueño de su padre, que desde mucho tiempo atrás, anhelaba tener un vino propio. «Me plantearon el reto y aquí estoy quince años después», afirma. De esta manera, la familia Cuevas, vinculada históricamente con el sector industrial del hierro, daba el salto al mundo del vino y para hacer un guiño a esa otra forma de vida decidió llamar a la bodega Ferratus.

 

Comienzos difíciles

Los comienzos fueron difíciles, en un camino que califica como «bastante duro, pero muy interesante», aunque confiesa que «nunca renunciaría a él por nada del mundo, por muchas veces que haya regado la tierra casi con mis lágrimas».

Respecto a la evolución del papel de la mujer en el mundo del vino, cree que en sus comienzos, hace tres lustros, era un sector muy masculino y, en la actualidad, se alegra de que cada vez haya más apertura. «Ha sido difícil, pero cada vez es más fácil, cada vez somos más, cada vez veo más directoras de exportación, enólogas y propietarias de bodegas», señala.

Con el paso de los años, Maria Luisa siente orgullo de que Ferratus se haya hecho un nombre dentro de los vinos de Ribera del Duero. En estos momentos, se elaboran casi 100.000 botellas en tres categorías diferentes: Ferratus, Ferratus AØ y Ferratus Sensaciones. También se elabora un selecto rosado con apenas mil unidades.
Entre sus proyectos más cercanos está la ampliación de la bodega para dar respuesta a los mercados que se han abierto fuera de nuestro país. Se centran en Suiza, Reino Unido, Dinamarca, China, Estados Unidos y a punto están de emprender la aventura mejicana con mucha ilusión.

En cuanto al panorama nacional, sus mayores zonas de inversión son el norte de España, Madrid y Barcelona. «El sueño de esta bodega, lo que a nosotros nos gustaría de aquí a 20 años, es que cuando la gente piense en Ribera del Duero, piense en Ferratus y eso es muy difícil de conseguir», concluye.