El nogal de Castilla y León es la especie más difundida en Europa y su fruto se considera fuente de fibra, proteínas vegetales, ácido fólico, magnesio, calcio y vitaminas del grupo B

 

Noceda, Nuez de Arriba, Vega de Nuez, Nogal de las Huertas… La toponimia de Castilla y León recoge multitud de referencias a la riqueza de esta tierra en este árbol caducifolio. Magníficos ejemplares en sus bosques y excelente su fruto, verdadero aliado para la salud, de sustancioso uso para esmerados menús o sencillos toques en los platos más domésticos.

Las nueces presentan un elevado valor nutritivo, con un contenido proteínico similar al de la carne, a la que superan en cuanto a la calidad de sus grasas y a su riqueza mineral y vitamínica. Disfrutar a menudo de las nueces es, además de un placer para el paladar, una efectiva medida para hacer frente a los problemas de colesterol y contribuye, en general, a reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. El único problema que genera es el de su alto aporte calórico; pero el consumo de una al día ofrece más que nada virtudes.

Y para buenas nueces, aunque famosas sean las de California, las de El Bierzo u otras localidades de Castilla y León que, aunque suelen ser más pequeñas, son más sabrosas y de esta tierra.

Comer nueces simplemente con pan, en una ensalada de queso o sobre un blanco yogur, para decorar cualquier tarta o enriquecer un asado no dificulta el diseño de los platos que se llevan a la mesa y mejora sabor y apariencia.

Como otros frutos secos, es comida de dioses. Las flores femeninas del nogal forman un fruto de cáscara verde de color púrpura verdoso con una semilla arrugada de color marrón en su interior que los romanos llamaban “jovis glans” (bellotas de Júpiter); de ahí, el término genérico del árbol, Juglans. Al madurar cae todo el fruto, incluida la cáscara. Conviene guardarlas con su envoltorio y abrirlas para el consumo para que no pierdan cualidades; aunque las que se venden peladas resultan, sin duda, muy cómodas sobre todo para cocinar.

Su origen, en el imperio persa

De origen persa, su cultivo es milenario y son muchas las variedades; pero el nogal de Castilla es la especie más difundida en Europa, desde donde se extendió por todo el suroeste y centro de Asia, hasta el Himalaya y sudoeste de China. Es cultivado tanto por su noble madera o sus aromáticas hojas como por su fruto comestible, y también utilizada como ornamento.

En la Antigüedad, por su rugosa forma y su partición similar a la de un cerebro, se pensaba que potenciaba la inteligencia. Ahora, por sus valores nutricionales, rica en proteínas, vitaminas del grupo B, oligoelementos, aceites, lecitina y ácidos grasos omega 3 (poliinsaturados), se le atribuyen valores similares.
Tradición

La tradición y la historia han legado multitud de usos medicinales para tratar los trastornos digestivos -su intensa acción astringente hace que las hojas de nogal y la nogalina (cáscara verde) resulten útiles en casos de diarrea, gastroenteritis, colitis, descomposición intestinal y flatulencias-, también en la retritis (inflamaciónen el conducto de la orina) y cistitis o las afecciones de la piel y de las mucosas con la aplicación de una decocción de las hojas o la cáscara verde sobre la piel. Resulta beneficiosa siempre que se requiera una acción astringente, cicatrizante y antiinflamatoria y también para la diabetes, entre otras aplicaciones como la sífilis, hemorroides, herpes, problemas de circulación… y un largo etcétera de patologías que hoy en día tratan los fármacos; pero cuyo uso medicinal antiguo, sobre todo con infusiones, ensalza la nuez con éxito.