El Restaurante El Desván en la leonesa Posada de Valdeón estrena un producto energético con chorizo, pan y cebolla para corredores

 

“Queríamos que no fuesen empalagosas, que se deshicieran en la boca y no repitiesen”. Fueron las premisas de la confección de la barrita energética de La Güela Palmira con la Androja Caineja, un tipo de embutido de Caín, en los Picos de Europa, que se realizaba con chorizo, pan y cebolla a principios del siglo XX. “Creemos que la abuela vio un día que con el chorizo no le llegaba para alimentar a todos sus hijos, y le echó pan y cebolla para engordarlo y que tuviese más consistencia”, señala Rubén Morán, cocinero del Restaurante El Desván de Posada de Valdeón.

El chef ha recuperado este tipo de chorizo “de textura más suave” gracias al pan y le ha dado una nueva vuelta de tuerca tras la proliferación de pruebas deportivas en los aledaños, con los Picos de Europa como entorno privilegiado.

“Queríamos colaborar de alguna manera con el Desafío El Cainejo, y quisimos darle una sorpresa con este producto”, explica Rubén, promotor de las barritas energéticas de la ‘güela’.

El repostero leonés, quien adquirió la receta de la abuela de su pareja Irina, originaria de la leonesa Caín, pensó en la forma de colaborar con la carrera de de montaña, considerada “la más dura de Castilla y León”, con 52 kilómetros y 10.200 metros de desnivel acumulado por el corazón de los Picos de Europa.

De esta forma, los participantes en esta prueba deportiva, quienes llegarán de todos los puntos del país, así como de países como Chile, Portugal o Francia disfrutarán de este producto como avituallamiento, para recuperar fuerzas y terminar el Desafío.

“Tenemos que pensar como hacerlas de forma más automáticas, porque en la primera producción hemos echado muchas horas. Lo peor fue envolverlas”, admite el cocinero del Restaurante El Desván.

Elaboración y producción

La elaboración de estas curiosas barritas se realiza con cereales, muesli, membrillo, frutos secos, pasas, bayas de goji y la androja caineja. “En primer lugar se humedece el membrillo de Santa Teresa, para que se ablande, y batimos todos los productos con una batidora, salvo la androja”, analiza Rubén. “Luego, en una fuente, extendemos la pasta con un centímetro de grosor más o menos, y encima de ella desmenuzamos la androja caineja ya sin la tripa del embutido”, añade. “Encima, echamos de nuevo la pasta de los cereales y el membrillo, y lo aplastamos con otra fuente para conseguir la forma de barrita”, agrega el creador leonés.

Tras el éxito de la presentación del producto -que ha coincidido con la puesta de largo de la carrera-, El Desván ya se plantea como elaborar las barritas de la ‘güela’ a mayor escala, “para los más de doscientos corredores” que se darán cita en el Desafío El Cainejo el próximo 27 de mayo en Caín. “Tenemos que buscar una fórmula y, si gusta, poner este producto a disposición del gran público, concluye el creador de las barritas más auténticas.