Más de una docena de bodegas de Castilla y León elaboran vinos espumosos, sobre todo para Navidad

 

Por mucho que los espumosos, cavas y champanes sean vinos muy adecuados para todo el año y armonicen con todo tipo de aperitivos, mariscos, platos y postres, lo cierto es que en Castilla y León se asocia a las celebraciones familiares y, sobre todo, a las comidas y cenas de las fiestas navideñas. En la comunidad autónoma, hay varias bodegas que elaboran espumosos, incluso una de ellas produce un cava amparado por la Denominación de Origen catalana. Lo que diferencia a unos y a otros son las variedades de uvas utilizadas, aunque son más numerosos los preparados con un vino base de verdejo en la Denominación de Origen Rueda.

Polémicas políticas al margen que provocaron una aumento en la producción de espumosos en Castilla y León por un boicot temporal contra el cava catalán, la elaboración de espumosos tocó su techo en 2013 en Rueda, año en el que se comercializaron 288.601 botellas con un crecimiento del 13% respeto al año anterior. Fue precisamente un año antes cuando se registró el mayor crecimiento en el número de botellas con burbujas degolladas, en concreto del 80%.

A partir de 2013, la comercialización de espumosos de la DO Rueda no ha dejado de descender, de hecho, alguna bodega ya anuncia que ha dejado de producir este tipo de vinos. En 2014, se comercializaron 225.399 botellas de espumosos, el 22% menos que en 2013. Hubo una nueva caída en 2015, del 16%, con 188.379 botellas; y en 2016, se elaboraron 163.508, lo que supuso una bajada del 13%, respecto al ejercicio anterior. Eso sí este año, ha vuelto a subir el número.

Hasta el 30 de noviembre de este año, las bodegas habían solicitado al Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rueda 190.448 contraetiquetas para comercializar botellas de espumosos, lo que significa que ya se ha superado el número total de 2016.

Muchos ejemplos

En la DO Rueda son ocho las bodegas que comercializarán este año vinos espumosos. La primera que elaboró espumosos en esta comarca fue la familia Yllera Yllera, que hoy mantiene su marca Cantosán. También producen vinos con burbujas las bodegas Emina Rueda, Cuatro Rayas, Félix Lorenzo Cachazo, Ángel Cachazo, Sarria, Mocén y Cerrosol. En cualquier caso, la cooperativa Agrícola Castellana de La Seca asegura que, por el momento, será el último año. Menade produce los espumosos DUO Blanc, de chardonnay y verdejo; y DUO Rosé, de garnacha, prieto picudo, tempranillo y verdejo. Ambos tienen 36 meses de rima y se comercializan como Vino de Mesa.

También se elaboran espumosos en Ribera del Duero, Bierzo, Cigales y Toro. Un punto y aparte merecen los cavas que en Castilla y León solo elabora la bodega de Ribera del Duero Finca Torremilanos.

Para producir espumosos se parte de un vino base, que puede ser de un solo vino o de una mezcla, de una sola variedad (blanca o tinta) y también de mezcla de varias castas. A este vino base se la añade el llamado licor de tiraje (azúcares y levaduras) con el fin de que produzcan una segunda fermentación en la botella, según explica la enóloga Ángelas Lorenzo Heras, de la bodega de Pozaldez Félix Lorenzo. Una vez introducido en la botella, se cierra herméticamente con un tapón de chapa que debe de aguantar la presión de la fermentación y se traslada a la bodega o cava, colocándola en forma horizontal o de rima. El espumoso Carrasviñas ha permanecido un mínimo de nueve meses en rima. Después se pone en punta o boca abajo y, antes del degüelle, se ha dado un octavo de vuelta a cada botella cada dos días.

Elaboración del vino espumoso