El Restaurante La Curiosa de la leonesa Mansilla de las Mulas apuesta por la tradición para dinamizar la comarca

 

Conocida fundamentalmente por ser paso obligado de viajeros y peregrinos que realizan la Ruta Jacobea camino de León, Mansilla de las Mulas lleva además en su apellido una clara pista de la importancia que han tenido en esta tierra las ferias de ganado.

Antes de la eclosión turística que supuso en 1993 el Año Santo Compostelano, la principal actividad económica eran las reses. Entonces, nombres como ‘La Curiosa’, ‘La Perla’, ‘La Pinta’ o ‘La Parda’ eran habituales en la zona para referirse a las vacas. Y en honor a una de ellas, la última que su abuela vendió, ‘La Curiosa’, Iván Ventura decidió bautizar el restaurante que hoy regenta en lo que antiguamente era la casa del boticario.

Aunque nacido en Madrid, los buenos recuerdos de su infancia y veranos en Mellanzos, el pueblo de su abuela y su madre, le condujeron a regresar a su tierra materna, León, y abrir en julio de 2011 este establecimiento en el centro del pueblo. Su apuesta personal por el medio rural se ha hecho realidad después de haber trabajado durante nueve años en un albergue-restaurante en la montaña, en Riaño.

De familia hostelera (su padre y sus hermanos regentan varios establecimientos), Iván se ha centrado en la cocina tradicional: guisos de cerdo, carrillera, manitas de cerdo con langostino y un imprescindible de esta casa, los canutillos de cecina con queso fresco.

La materia prima es de la zona. «Vienen paisanos de la zona con productos de la huerta. Compramos carne de la montaña de Riaño o del valle del Esla e intentamos contribuir a la economía del entorno que nos rodea», defiende el propietario del establecimiento.

Además, en la carta encontramos arroces, pulpo a la brasa y una amplia variedad de ensaladas, como la de escarola con setas o la de naranja con bacalao. Cierra el menú la tarta de hojaldre con manzana, una crema montañesa o la tarta de queso.

Autodidacta en los fogones, sigue los consejos de su familia. «Hablo con mis hermanos, que tienen restaurantes, y nos intercambiamos recetas», admite.

Uno de los elementos que marcan la diferencia es su presentación, y aquí es donde Iván aplica sus conocimientos de escaparatista y decorador, que es lo que estudió, para sorprender en la exposición de los platos. «Me encanta que salgan de foto, aunque sea una cosa sencilla. Es algo que el comensal agradece», afirma.

Pero su vocación se nota también en la decoración. En una pared encontramos una bolsa de agua caliente, la tapa de una olla o una sartén enmarcadas. Pueblan el local estanterías con soperas y hasta un cabecero de cama antiguo. «Todo está reciclado y cada objeto tiene una historia», subraya.

El futuro de Iván se dibuja también en este pueblo, porque le encantaría poner en marcha «un hotelito para peregrinos», aunque en su mente tiene presente además abrir un pequeño restaurante en Mellanzos. «Me encanta mi pueblo. Hay solo 24 habitantes y es una idea que no descarto», concluye.

 

Galería de fotos Restaurante La Curiosa (degustacastillayleon.es)