La gastronomía juega un importante papel en el desarrollo de algunas historias en la gran pantalla

 

Y la más importante!, nunca alimentar al mogwai después de la medianoche». Y así, rompiendo esta norma, con unas alitas de pollo, estallaría la pesadilla de ‘Gremlins’ (1984). Pero no es ni la primera, ni la última película en la que la gastronomía juega un papel relevante en el desarrollo de una historia en la gran pantalla. Los alimentos, las recetas, la comida son elementos que contribuyen, sin darnos cuenta a veces, a comprender y enmarcar el lugar geográfico y temporal en el que sucede la película que estamos viendo, aunque en ocasiones, se trate de lugares imaginarios. ¿Quién no ha fantaseado con probar el famoso pastelillo «Cómeme? A ‘Alicia en el País de las Maravillas’ (2010) le sirvió para salir de más de un apuro, aumentando o reduciendo su tamaño.

Pero la gastronomía también ha sido la chispa que ha despertado el amor entre sus protagonistas. En ‘La Dama y el Vagabundo’ (1995) un plato de espaguetis a la boloñesa dio pie a uno de los besos más recordados del cine, aunque fuese de animación. Y esa mezcla de ingredientes, el amor y la cocina, han ido funcionando con mayor o menor éxito en la gran pantalla. Una recién llegada a Estados Unidos, Penélope Cruz, encarnaba en ‘Las mujeres arriba’ (2000) a una chef que alcanza el éxito en un programa de cocina por televisión. Su talento en los fogones le sirvió para enloquecer al género masculino y de paso enseñarles como elaborar un tradicional plato brasileño, la Moqueca de langostinos. Aunque sin duda, la adaptación al cine de la exitosa novela de Laura Esquivel ‘Como agua para chocolate’(1992) es una de las películas que nos regala interesantes escenas culinarias, entre las que destacan la receta de la pasión y los cautivadores efectos de las codornices en pétalos de rosa

En el cine, la gastronomía también se ha utilizado como elemento de inflexión para la historia. Sofía Coppola, en su último trabajo ‘La seducción’ (2017) supo aprovechar los momentos en torno a la mesa para mostrar la cocina de 1864, en el estado de Virginia durante la guerra civil norteamericana. Y en la visión futurista sobre la ciudad de Los Ángeles que dibujo Ridley Scott en ‘Blade Runner’ (1984), trasladó el ‘street food’ al año 2019. Es decir, la comida en puestos callejeros, de la que disfrutó su protagonista, el actor Harrison Ford, unos rápidos noodles con setas.

Los ejemplos de la tierra

Pero como en casa no se come en ningún sitio, hacemos patria y recordamos el sabor de boca que dejan unas buenas lentejas. Y si no que se lo digan a los protagonistas de ‘La Niña de tus ojos’ (1998) que, aunque sin chorizo, consiguen en un pequeño restaurante judío, en la Alemania ocupada por los nazi que les preparen este plato. Nostalgia del producto nacional, el chorizo y el queso, también sintieron los protagonistas de ‘Vente pa Alemania Pepe’. Y en ‘Malditos Bastardos’ (2009) el oficial del SD nazi que encarnó Christop Waltz hace su particular crítica gastronómica sobre el clásico ‘strudel’ de manzana con nata. Un postre típico de Austria y la zona sur de Alemania que degusta en una cafetería de París.

Estos son sólo algunos ejemplos que reflejan la vinculación de la gastronomía con el séptimo arte. Pero existe un excelente y amplio catálogo de películas relacionadas con este otro arte como ‘Vatel’ (2000), ‘El festín de Babette’ (1987), ‘Fuera de carta’ (2008), ‘El chef. La receta de la felicidad’ (2012) o ‘Julie y Julia’ (2009), entre otras.
Una relación, la de la gastronomía y el cine que traspasa la pantalla. Ahí están los huevos fritos con puntilla y con ajos que le preparó Sara Montiel a Marlon Brando y que le dejaron sin habla. Aunque hoy en día parece que la paella, es el plato que triunfa fuera de nuestras fronteras, la que preparó en su día Ana Obregón a Steven Spielberg y de la que presume saber hacer también muy bien Antonio Banderas.