Exportados de otros lugares del planeta, los expertos defienden que también existen productos “que otorgan un plus” en la dieta mediterránea

 

Responden a modas, pese a que su beneficios estén demostrados. Son recientes, porque nuestros abuelos rara vez habían oído hablar de ellos, pese a que en lugares como los Andes, en América del Sur, se lleva consumiendo desde hace 7.000 años, de hecho, los incas eran unos fervientes consumidores de este pseudocereal.

Sin embargo, en Europa -y en España-, este superalimento, considerado como tal porque contiene todos los aminoácidos necesarios esenciales para el ser humano y un excepcional equilibrio de proteínas, grasas y carbohidratos, poco a poco se está ganando un lugar en nuestra dieta.

“Puede aportar algo más a nuestra dieta, en el caso de la quinoa, más propiedades vegetales”, defiende Daniel de Luis, jefe del Servicio de Endicronología y Nutrición del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, quien, aún así, asegura que no hay que marcharse tan lejos para encontrar superalimentos.

“Las nueces, las sardinas o el mismo aceite de oliva virgen extra son superalimentos de nuestra dieta”, añade el experto vallisoletano.

Las bayas de goji son otros de los productos de moda que refuerzan la dieta procedentes del Himalaya y que llevan miles de año consumiéndose en China. Puede ser de los alimentos mejores para combatir el envejecimiento de las personas. Aseguran que mejora la salud y la longevidad y es uno de los alimentos más denso en nutrientes sobre el planeta tierra, con su amplio rango de fitonutrientes, antioxidantes, vitaminas, y mucho más…