Ávila, Segovia y Salamanca son las tres ciudades Patrimonio de la Humanidad declaradas por la Unesco en la comunidad

 

1. Ávila (La muralla mejor conservada del continente)

Tras la fundación romana y la asimilación de la población autóctona vetona de la zona, la ciudad pasaría al poder visigodo. Ávila cayó, al igual que la mayor parte del territorio peninsular, bajo dominio musulmán a comienzos del siglo VIII, y no sería reconquistada de forma definitiva por las tropas cristianas hasta el siglo XI. Experimentó un notable auge durante el siglo XVI, para verse posteriormente sumida en una prolongada crisis y declive hasta el siglo XIX, en el cual la construcción del ferrocarril consiguió dar un empuje al desarrollo económico.

La seña de identidad es su muralla medieval completa, de estilo románico, destacando también otras construcciones representativas como la catedral del Salvador —cuyo cimorro se monta sobre la muralla— o la basílica de San Vicente. Ha sido considerada tradicionalmente como «ciudad de cantos y de santos» y su casco histórico medieval, en excelente estado de conservación, fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1985.

En sus calles, la Edad Media renace, ya que se trata del mejor ejemplo de lo que era una ciudad fortificada de la Edad Media. Su muralla, la mejor conservada de Europa, guarda iglesias y conventos, concurridos mercadillos, palacios de los siglos XV y XVI, y la catedral gótica más antigua de España.

2. Salamanca (A la luz de la Catedral)

La Catedral de la Asunción de la Virgen, llamada popularmente Catedral Nueva, es una de las dos catedrales de la ciudad de Salamanca, junto a la Catedral Vieja. Fue construida entre los siglos XVI y XVIII mezclando los estilos gótico tardío, renacentista y barroco. Es la segunda mayor catedral de España en dimensiones y su campanario, con 93 metros de altura, también es de los más altos del país.

La riqueza de su patrimonio histórico artístico, el color de su piedra de Villamayor y su condición de ciudad viva, propiciaron que en 1988 fuera nombrada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y en 2002 Capital Europea de la Cultura. Gran parte de la vida de la ciudad gira en torno a la Universidad, considerada la más antigua de España, junto a la de Palencia. La búsqueda la figura de una rana en la facha del edificio histórico del centro universitario bien merece una visita.

Sin prisas también necesita una visita la Casa de las Conchas, famosa por su fachada decorada con cientos de conchas, y la Iglesia de la Clerecía y Universidad Pontificia, situadas enfrente.

El Puente Romano y entrar en el Huerto de Calixto y Melibea, un jardín de estilo musulmán son imprescindibles.


3. Segovia (El Acueducto más famoso del mundo)

El Acueducto romano que cruza las viejas calles medievales, un Alcázar que recuerda a los castillos centroeuropeos, iglesias románicas de atractivo espiritual, la ubicación entre el verdor de la sierra y la parda llanura. Todo en la ciudad castellana es peculiar e inconfundible.

En diciembre de 1985, la UNESCO incluyó a Segovia y su acueducto romano en el listado de Ciudades Patrimonio por la belleza de su enclave, de su entorno, de sus edificios, arboledas y calles. Sin embargo, la ciudad va más allá de lo físico, pues el elemento humano, el que la ha creado y que ha sido parte de ella, no se ve y, sin embargo, es la esencia misma de la ciudad.

Segovia es así, porque desde ella Alfonso X estudiaba el firmamento, porque Quevedo se inspiró en sus espacios y sus gentes para escribir el Buscón don Pablos, porque en esta ciudad fue proclamada Reina de Castilla Isabel I, la Católica, y porque aquí se guarda el primer libro impreso en España, ‘El Sinodal de Aguilafuente’.