El cocinero segoviano, de Santceloni, Óscar Velasco se suma a la iniciativa Chefs&Kids para la recaudación de fondos para Aldeas Infantiles SOS

 

Los principales chefs españoles, galardonados con estrella por la Guía Michelin, participarán el próximo 21 de mayo, en Marbella, en un evento solidario con el objetivo de estimular la afición por la gastronomía entre los más jóvenes. El reconocido cocinero segoviano, Óscar Velasco de Santceloni (Madrid) participa en la iniciativa Chefs&Kids con la que se recaudarán fondos para Aldeas Infantiles SOS que destinarán a ejecutar sus planes de apoyo a la infancia en España. SNombres como Martín Berasategui, Eneko Atxa, Quique Dacosta, Ángel León, Jordi Cruz, Pedro Subijana, Paolo Casagrande, Dani García, Diego Guerrero, Paco Pérez, Fina Puigdevall, Paco Roncero, Mario Sandoval, Óscar Velasco, Francis Paniego, Ramón Freixa, Nacho Manzano, Toño Pérez, Kiko Moya o Ricardo Sanz participarán en este proyecto y serán los encargados de contagiar a los niños de su pasión por la cocina.

– ¿Cómo surge la idea de participar en este proyecto y cómo se organiza?
Ya he participado en eventos solidarios similares. En este caso lo que se intenta es recaudar fondos para ayudar a gente y lo hacen con el reclamo de los cocineros referentes en la guía gastronómica de Michelín. Lo que se intenta es conjugar gastronomía con un punto solidario y social, aprovechar el tirón mediático, para ayudar a diferentes grupos de personas que están en situación más precaria. La idea es que el próximo 21 de mayo, en Marbella, se organicen actividades con niños de Aldeas Infantiles y algunos colegios de Marbella para interactuar con los cocineros. Enseñarles, mostrarles nuestro trabajo y lo que es nuestra pasión. Por la noche, habrá una cena solidaria y se pondrán a la venta cubiertos para recaudar fondos. Además, cada restaurante subasta una mesa para poder ayudar a Aldeas Infantiles a estos niños que puedan tener dificultades

– Junto a otros cocineros con estrella Michelín promovéis los valores de la gastronomía a los niños, pero ¿cómo se consigue a través de la cocina?
Son los valores con los que enfocamos nuestro trabajo diario. Cuando por ejemplo me preguntan cómo considero que es mi cocina siempre digo que como yo, honesto constante, responsable, trabajador, positivo, creativo… al menos son adjetivos que intento que me definan como valores y es lo que intento transmitir a mi equipo.
Lo que queremos mostrar es que es un trabajo duro, como muchos otros, pero dónde siempre hay pasión. Si haces de tu trabajo tu hobby al final no tendrás que trabajar cada día sino disfrutar cada día.
Imagino que habrá niños que se dediquen a la cocina en un futuro pero bueno es una forma de abrir el abanico. Pero sobre todo, aunque no se dediquen de forma profesional, queremos que sean capaces de valorar lo que pasa en una cocina y en un restaurante. Yo me acuerdo mucho de la guerra que le daba a mi madre con la comida cuando era pequeño. Pero ahora, cuando estás al otro lado, te das cuenta del cariño y el esfuerzo que le ponen los padres cuando preparan la comida de sus hijos.

– De niño entonces ¿no se veía como cocinero?
Yo nunca. Siempre digo que soy de profesión tardía. De pequeño no comía de nada y mi madre se desesperaba porque no me gustaba nada.

– Entonces, fue una sorpresa que dijera en casa que se iba a dedicar a la hostelería…
Cuando comencé con 16 años a trabajar en una cocina, descubrí algo que no sabía, que me sentía bien con ello. Aunque, al mismo tiempo, con esa edad, la cocina representaba un poco lo que yo no quería porque yo veía a mis amigos que se iban de fin de semana o a jugar al fútbol. Pero luego, cuando empiezas a probar cosas y experimentar en las elaboraciones, me di cuenta de que eso era lo que me gustaba. En la vida hay que probar de todo, porque luego te llevas estas sorpresas, en mi caso positivas. Mi madre y mis tías me lo recuerdan cada vez que me ven.

– En cocina, ¿quiénes han sido sus influencias? ¿Quiénes le han transmitido los valores que ahora promueve?
Siempre hay grandes referentes de la cocina española, como los estrellas Michelín. Mis primeros contactos con Benjamín Urdían, Berasategui y quien me dio la oportunidad de estar en Madrid, Santi Santamaría. Y luego infinidad de personas han tenido una influencia vital. Unas más públicas y otras anónimas. También el profesor que tuve en la escuela de Hostelería de Segovia, que ya no está con nosotros, José Luis Aguilar o Pedro Caravia… gente con la que di mis primeros pasos y que forjaron un carácter, una forma de trabajar, una personalidad. Yo creo que han sido fundamentales.

– Actualmente está al frente de ‘Santceloni’ (Madrid), ¿mantiene algo de tradición segoviana en sus platos?
Soy de Segovia y siempre digo que esta forma de cocina, que intentamos hacer cada día, tiene un punto de partida que es la tradición. De dónde venimos, quiénes somos, nuestra infancia, nuestro entorno… y todo esto se enriquece con viajes y formación. Hay un plato-producto, el cochinillo asado, todo un clásico. Cuando viene un cocinero extranjero, nos gusta explicarles la importancia del producto, en una receta tan aparentemente sencilla como puede ser el cochinillo asado, que sólo lleva agua y sal. En Santceloni siempre he intentado tener mi plato de cochinillo de diferente manera porque como no he podido tener el horno de leña. He buscado la forma de que esté representado.