Kelvin José Pérez Reyes, propietario venezolano del Café & Bar Monet en Palencia, se ha ganado fama de gran barista

 

Cuando Kelvin inicia la función, los clientes elevan el cuello mientras tratan de ver más allá de la barra del Café & Bar Monet. El barista venezolano empieza su truco, sin ases en la manga, pero con un tamper de prensado como varita mágica.

Es la hora del café, solo que en el Monet, esta puede darse a las 11:00, a las 16:00 o a las 20:00 horas. Cualquier momento es bueno para ver como este joven sudamericano de 31 años, que aterrizó en Palencia en 2006, comienza una representación que siempre termina «con una obra de arte», quizá inspirada por el impresionista francés que cede su nombre a este establecimiento del barrio de San Antonio. «Quiero que la pintura, la música o el teatro tengan algún tipo de relación con nosotros», confiesa Kelvin José Pérez Reyes, natural de Puerto Cabello, la ciudad con el puerto marítimo más importante de Venezuela.

La obra de este hostelero caribeño comienza en el mismo momento en el que el visitante expresa aquello de «un café, por favor». Kelvin, como los buenos magos, certifica que la mano es más rápida que el ojo, y poco después de sacar el grano de un saquito de detrás de la cafetera, el cliente –eleve o no el cuello hasta la última vértebra–, se pierde en la velocidad del barista. «El tamper de prensado es importante, pero de nada vale si no sabes utilizarlo», explica. «Lo mismo ocurre con el café. Puedes tener el más exclusivo, pero si no lo tratas como debes, el resultado puede ser el peor café que hayas probado», afirma mientras admite que hasta el pH del agua puede condicionar la obra.

Una palabra mágica, un euro y veinte céntimos, y el conejo aparecerá dibujado en el corazón de la espuma de la taza… ¡Tachán!