El IV Encuentro Gastronómico de Valladolid sirve para reivindicar la profesionalidad en el servicio para seguir creciendo

 

Jorge Dávila, gerente y socio del grupo Álbora, propietario de los restaurantes Álbora y A’Barra, ambos con una estrella Michelin, defendió ayer una profesión que es fundamental en la hostelería. «Soy camarero, y a muchísima honra». El además director de las Tiendas Joselito’s advirtió que «la formación es urgente porque no hay profesionales de sala» en un país que se considera ya «una potencia turística y gastronómica».

Esa es la asignatura pendiente en un sector en el que la figura del cocinero se ha subido a los altares, pero se ha olvidado de que «los camareros deben de ser portadores de la felicidad». Recordó también que «un restaurante es un negocio», y remarcó que es ese lugar «donde se va a disfrutar y a vivir una experiencia única».

La ponencia de Dávila fue el primer plato del suculento menú preparado para el IV Encuentro de Gastronomía de Valladolid, organizado por El Norte de Castilla y patrocinado por la Diputación Provincial de Valladolid, la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería (Apehva), Calidad Pascual y Makro.

El antiguo hemiciclo del Castillo de Fuensaldaña congregó a un centenar de representantes de la hostelería y del turismo de la provincia, a quienes dieron la bienvenida Ángel de las Heras, director general de El Norte, y el vicepresidente de la Diputación, Víctor Alonso.

«Los camareros deben ser portadores de felicidad»

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IV Encuentro Gastronómico de Valladolid