El vallisoletano estrena ‘Comerse el Mundo’ en Colombia, con mucha gastronomía pero también guiños al turismo y la cultura

 

A Javier Peña le han abierto las puertas de su casa familias de Méjico, Perú, Bolivia o Colombia. Precisamente en el país ‘cafetero’, en Medellín, el popular cocinero vallisoletano levantó el telón de su nuevo programa de televisión, ‘Comerse el Mundo’.

Lo hicieron a ritmo de salsa, con la que el chef alternó su cocina de fusión con productos locales, con un aguardiente típico que endureció el gesto de Peña al menos por dos veces -si fueron más, habría que pasar las tomas falsas-.

El vídeo, que se emite todos los martes a las 21:30 horas en Televisión Española Internacional -la cadena pretende emitirlo en los próximos meses en alguno de sus dos canales generalistas-, comienza con la cocina de un plato tradicional por parte de la familia que acoge a Peña.

En este caso, las legumbres -una especie de frijoles- acompañan a un huevo frito y a varias piezas de fruta, como el mango o aguacates,  y a la carne, en este caso de vaca.

A este plato, el cocinero del Sibaritas Klub y de la Taberna La Candela en Valladolid le dio su toque de “fusión” para sentarse a la mesa de la familia, a la que se sumaron miembros mientras avanzaba la cinta de TVE.

La Comuna 13, primer destino de ‘De Turista’

La segunda parte del programa muestra la parte más turística de la ciudad que visitan los fogones de ‘Comerse el Mundo’. En este caso, Peña, junto a su equipo, visita La Comuna 13, barrio que en veinte años ha pasado de ser el más violento de la ciudad a convertirse en un destino para los visitantes.

En esta parte del vídeo, bautizada como ‘De Turista’, el cocinero visita esta zona con ‘Wey’, un anfitrión con una estética muy fiel al barrio del hip-hop y el arte del graffiti.

En esta parte, Peña se acuerda de la diferencia de tamaños de los barrios entre su Valladolid natal y las calles que visita, en las que solo ve “una casa detrás de otra” y, eso sí, murales callejeros en casi todas las fachadas. Hasta se atreve a aprender unos pasos de “baile exótico” con unos jóvenes con los que dialoga durante unos breves minutos.

Y es que no todo va a ser gastronomía, cultura y curiosidades en un viaje vital con Peña en el que la primera parada degustó Colombia hasta el último plato.

El chef Peña se come el mundo