Existen novedosas fórmulas de este plato típico estival, como batir el melón y espolvorear virutas de serrano para mantener la dualidad entre el sabor dulce y salado

 

El melón con jamón es una especialidad típica de la cocina española y suele ser servida en los meses finales de la primavera y en verano.

Como su propio nombre indica, los principales ingredientes son el melón -a ser posible debe estar bien curado- y unas lonchas de jamón. Los más puristas indican que el jamón debe ser serrano, aunque los hay que lo mezclan con ibérico, con sus defensores y detractores. Eso sí, la receta original -con base histórica en el siglo XVII- busca la mejor mezcla entre el sabor dulce del melón y el salado del serrano.

Se trata de un plato originario de la cocina española, y es tan popular que en Francia llegó a denominarse ‘Melón a la Española’, con variantes, como en Italia, con el denominado ‘Prosciutto e melone’, o, incluso, en Japón, dónde también goza de una gran tradición.

El 90% del contenido del melón es agua, tiene pocas calorías y escasa fibra. Hay 850 especies de esta verdura considerada fruta, y está presente en el mercado en cualquier época del año. De hecho, es habitual en las mesas navideñas; pero su época por excelencia son los meses de julio y agosto. En verano son más sabrosos, más baratos y apetecen más, y son típicos en las huertas del oeste zamorano o el Bierzo, en Castilla y León.

Si le sumamos al melón, unas buenas lonchas de jamón, de origen castellano y leonés, el resultado puede ser un plato espectacular para iniciar cualquier comida este verano. Además, existen variantes como la crema de melón, para innovar y engachar con gusto al paladar, y altenar el menú del día a día.

Con unas virutas de jamón, la combinación es realmente exquisita y refrescante. ¡Bon appetit!