Está considerada como uno de los alimentos con más beneficios para la salud

 

De flores, antimicrobiana y antiséptica, buena para el catarro. De azahar, con efecto sedante para el insomnio o el estrés. De brezo, con propiedades diuréticas y rica en hierro. De eucalipto, para las vías respiratorias… De romero, de lavanda…

Más de veinte, de medio centenar… según se haga el recuento; pero, desde luego, hay muchas variedades de miel según las características del néctar de las flores o vegetales. Todas aportan, más allá de unas ciertas propiedades medicamentosas, energía rápida y saludable. Un alimento sano y muy recomendable, salvo por prohibición específica del médico. Y, desde luego, lo aconsejable es la natural que se encuentra en muchas tiendas de productos de cierta exclusividad y, especialmente en los pueblos.

Para conservarla bien hay que ocultarla de la luz solar y tenerla en ambiente seco. Recipientes gruesos de cristal o barro, preferibles a los de plástico o cartón, ayudan a preservarla en perfectas condiciones; aunque, en realidad, no caduca por su propio poder bactericida. En tumbas egipcias se han encontrado recipientes cerrados con miel en estado aceptable. Y si cristaliza, un baño María la devolverá a su buen estado líquido. La composición de la miel es distinta en cada variedad, pero en general cabe destacar su contenido en sales minerales, ácidos orgánicos y vitaminas B y C.