El lago de la Baña es uno de los espacios más recónditos y bellos de la provincia de León

 

Ubicado en el extremo suroccidental de la provincia de León, donde confluyen la Sierra de Mina y la Sierra de la Cabrera, su origen y configuración geomorfológica responden al más clásico de los modelos de la erosión glaciar. Con una superficie de aproximadamente 0,075 kilómetros cuadrados, el lago aparece rodeado de un perfecto circo glaciar, que a su vez está rematado por las altas cumbres (sobrepasan los 2.000 metros de altura) de Peña Trevinca y Peña Surbia. Desde el punto de vista geológico destaca la bien conservada y enorme morrena glacial, compuesta por lajas de pizarra, que sirve para cerrar este lago en el que tiene sus fuentes uno de los más importantes afluentes del Sil: el río Cabrera.

Se alcanza la orilla del lago de La Baña caminando desde la pequeña y aislada aldea de La Baña, localidad que mantiene en pie un interesante conjunto de arquitectura popular.

Situado a unos diez kilómetros de distancia, con trozos de carretera y otros de pistas abiertas para la explotación de pizarra, con un último tramo hasta el lago por un camino; se puede dejar el coche -para los más cómodos- en la parte final en una pronunciada curva. Allí se inicia la señalización instalada por la Junta de Castilla y León, que permite ascender hasta el lago siguiendo el curso del arroyo del Lago. Este último tramo tiene algo menos de dos kilómetros de distancia, pero permite aproximarse realmente a lo que fue el paisaje de estas estribaciones de la sierra de La Cabrera antes de que fuera modificado por las explotaciones de pizarra.

El rebollo autóctono

El rebollo, que representa la vegetación clímax es una excepción al común denominador de la degradación, a veces protegida en forma rastrera entre los pedregales. Con todo, este Monumento Natural presenta botánicamente un interés especial, al tratarse de un enclave de la serie supra-mediterránea orensano-sanabriense de abedul.

En efecto, la parte occidental del Lago es un denso bosquete de abedules adultos mezclados con tejos, acebos, rebollos, serbales, arándanos, retamas y brezo (Erica australis). En su extremo meridional el bosquete se hace más laxo, con presencia de especies pascícolas y entre ellas los helechos (Pteridium aquilinum) y en las partes más encharcadas y ácidas la Genista falcata y la Erica australis entre otras.