El cambio en la concepción del queso en Estados Unidos es uno de los aspectos que más interés ha suscitado en el sector quesero, tras el Congreso Internacional de Fuensaldaña del pasado mes de febrero.

El norteamericano Max McCalman, representante de la American Cheese Society, ha analizado el crecimiento que está experimentando este sector en su país, pese a las reticencias iniciales.

“No somos un país con la tradición quesera de España. Empezamos nuestro proyecto en 1995 con catorce quesos, dos españoles, la modalidad Garrotxa y el queso de Vadeón, de Castilla y León, y había muchos temores en la sociedad”, refleja el estadounidense en relación con los miedos de los norteamericanos a un posible “producto dañino” para la salud, incluso un alimento “muy graso”.

Sin embargo, McCalman se centra en cómo con el paso de los años y a través de una “educación culinaria”, los americanos han aprendido a valorar el queso y a convertirlo en “un bien de lujo”, con una gran importancia para la producción española. “Importamos queso español, y la sociedad lo tiene en una alta estima al ser único”, concluye.

Mensaje de valorización que ha llegado al sector. “Es necesario poner en valor el producto a nivel nacional para posteriormente exportarlo como lo que es”, añade el también estadounidense David Lockwood, afincado en Londres, quien insiste en la necesidad de que los productores artesanales valoricen sus quesos ante los vendedores y posteriores consumidores.