La existencia de una treintena de bodegas en este municipio garantiza riqueza y trabajo

 

Pesquera suena a Duero, río que le da apellido y orla su caserío por el sur. Pesquera de Duero sabe a vino. Con una treintena de bodegas que lo convierten en uno de los municipios con mayor concentración de elaboradoras del país, muchas de ellas de reconocimiento mundial. Pesquera de Duero es ya sinónimo de calidad vitivinícola. Enclavada en la Ribera del Duero vallisoletana, la población fija el rumbo del vino en su rosa de los vientos sin prácticamente paro.

El tesoro vinícola se ha conservado en el cotarro de bodegas excavadas en la tierra a la entrada del municipio según se llega de Peñafiel. En 18 túneles hay incontables espacios de cuba donde los vecinos aún guardan su vino cosechero para el consumo doméstico.

Ahí está la esencia de Pesquera, que empezó a destaparse internacionalmente en los años setenta con un nombre propio. «Siempre hemos tenido fama de buen vino», afirma el alcalde, José Luis Martínez. «Antes venían los arrieros del contorno a comprarlo», pero «quien hizo resurgir al pueblo en el mundo del vino fue Alejandro Fernández, quien extendió el nombre por el mundo, con su ‘Tinto Pesquera’».

Otros nombres y apellidos importantes son los de Emilio Moro, Federico Fernández, Luis Sanz, Santos, Repiso, Rivera y otros tantos, que han hecho del municipio un referente. Nombres que son sagas, pues las bodegas de Pesquera tienen un marcado carácter familiar. A partir de ahí se han asentado otras llegadas de fuera, algo que al alcalde le parece lógico, pues el nombre del pueblo prestigia. Igualmente algunas de las bodegas de la localidad se han extendido a otros puntos de la Denominación de Origen, e incluso a otras comarcas vitivinícolas de calidad, como son Grupo Pesquera y Emilio Moro. Esto supone que el primero genera más de 150 empleos en cuatro zonas distintas, con hotel incluido, y el segundo 90 empleos directos y otros 80 temporales, solo en Ribera.

Desde otro referente pesquerano, Dehesa de los Canónigos, Iván Sanz señala que «la reputación de los vinos de Pesquera ha consolidado una fuerte estructura económica, estimulando además las inversiones de empresas de otros sectores, lo que ha provocado el crecimiento del número de bodegas que, junto al aumento de la capacidad productiva, ha contribuido a la diversificación, apareciendo nuevas actividades asociadas al vino».

El presidente de Emilio Moro, José Moro, indica que «Pesquera de Duero es un lugar de referencia que cuando suena impone respeto, carácter, personalidad… Y eso se ha hecho gracias al trabajo de muchos bodegueros; trabajo serio, constante, que ha hecho que haya ese reconocimiento nacional e internacional». Pero en Pesquera el vino trasciende al negocio, porque «ahí hay metido mucho orgullo, ilusión, fuerza, sentimiento de pertenencia a esta zona».

Para Federico Fernández, de Tinto Federico, «el nombre de Pesquera, y todo lo que conlleva, ha tenido un importante crecimiento». «El nombre de Pesquera lo conocen en todo el mundo. Viene muchísima gente y lo que les llama mucho la atención es que un pueblo tan pequeñito pueda albergar tantas bodegas».

«Creo que hoy en día la palabra ‘vino’ para Pesquera es sinónimo de ‘progreso’», afirma Lucía Fernández, una de las hijas de Alejandro Fernández, que mantiene su legado. «Pesquera es una marca de referencia y gracias a ello hemos logrado difundir la cultura del vino por todo el mundo llevando el nombre de nuestro pueblo». Ahora, las hermanas siguen los pasos de su padre intentando «transmitir todas sus enseñanzas y el amor al vino», un amor compartido en Pesquera, pueblo que suena a Duero, que ama el vino.