La aventura de dar la Vuelta a esta comarca en ochenta horas

 

Phileas Fogg está en El Bierzo. No cabe duda. La prueba es que solo a él podía ocurrírsele semejante apuesta: realizar una vuelta completa por el perímetro berciano para volver de nuevo al punto de partida tras haber caminado, en total, 80… horas. Y todo ello por senderos, enlazando pueblos y después de atravesar algunos de los entornos naturales más bellos de la Península.

Pues esa es, ni más ni menos, la propuesta que ponen sobre la mesa Alfonso Fernández-Manso, Ingeniero de Montes y doctor en Física aplicada, Óscar Fernández-Manso, ingeniero de Montes y doctor en Geotecnologías, e Isidro Canóniga, fotógrafo. Juntos, y sobre las cenizas del malogrado proyecto ‘La Mirada Circular’, un exitoso circuito de 15 rutas temáticas que circunvalaban El Bierzo y que acabó desintegrándose por falta de apoyo institucional, han puesto en pie ‘La Vuelta al Bierzo en 80 horas. Un viaje extraordinario’. Una propuesta de turismo de naturaleza que recoge el espíritu de aquel viejo proyecto: sumergirse en un territorio esplendoroso y lleno de contrastes para recorrerlo de manera pausada y por sus pliegues más íntimos. De hecho, según explican, en el recorrido que proponen es posible descubrir, en algunos de sus tramos, restos de la señalización colocada entonces sobre el terreno para seguir los pasos de quienes se aventuraban a realizar aquel viaje, también circular, por los caminos de El Bierzo.

En esta ocasión han concretado su propuesta en 10 etapas, con salida y llegada final en la localidad de Peñalba de Santiago, y con una media de ocho horas caminadas por jornada. «Algo asequible para montañeros experimentados o acostumbrados a andar por montaña». Sin embargo, subrayan, «eso no quita para que quien quiera hacerlo de una manera más relajada también pueda hacerlo. En las etapas se pasa por multitud de pueblos y es posible acortar las jornadas para realizarlas a lo largo de más días». Al final el resultado será –más o menos– el mismo: 80 horas de caminar por los senderos de El Bierzo y una cantidad infinita de sensaciones recopiladas en la mochila.